Página del Periodista y Escritor Lázaro David Najarro Pujols

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Lema de la Radio de Camagüey: "La Radio Camagüeyana en el Corazón del Pueblo"

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Breve historia del surgimiento de la radio

 (Tomado del libro Nuevo periodismo radiofónico, editorial Pablo de la Torriente Brau, La Habana, 2007).

Por Lázaro David Najarro Pujol

Al surgir el teléfono creaban las condiciones para el posterior surgimiento de la radio. «El teléfono transformaba el sonido en señales eléctricas y lo enviaba, valiéndose de micrófonos y auriculares, por un tendido de cables similar al del telégrafo. La voz humana iba y venía sin necesidad de ningún alfabeto para descifrarla. Si viajaba la voz, podía viajar la música. Y cualquier ruido. El sonido había roto para siempre con la esclavitud de la distancia […]. El teléfono facilitó la vida cotidiana, acercó a los humanos como nada lo había logrado hasta entonces».(1)

Ya el norteamericano Thomas Alva Edison, después de muchos experimentos, había podido escuchar una canción grabada por él mismo en el fonógrafo.

Como el teléfono, la telegrafía sin hilo –surgida en 1895– también se puede considerar la madre de la radiodifusión en el mundo.

Correspondió al canadiense Reginald Fessenden el mérito de haber realizado la primera transmisión de sonido en la nochebuena de 1906. La señal la recibían los telegrafistas de los barcos que navegaban frente a las costas de Nueva Inglaterra: decepcionaban una voz leyendo un relato del nacimiento de Jesús sin la necesidad de códigos, aunque el sonido solo se pudo escuchar a un kilómetro y medio a la redonda del emisor. El siguiente año, el norteamericano Alexander Lee de Forest descubre unas válvulas de electrodos que «transforman las modulaciones del sonido en señales eléctricas. Estas ondas, transmitidas de una antena a otra, podían ser reconvertidas nuevamente en vibraciones sonoras. Con estos tubos de vacío, que servían igualmente para enviar o recibir, nacía la radio, tal como la conocemos hoy: sin distancia ni tiempo, sin cable ni claves, sonido puro, energía irradiada en todas direcciones desde un punto de emisión y recibida desde cualquier otro punto, según la potencia de las válvulas amplificadoras […]. Ahora sí. Ahora estaban dadas las condiciones para comenzar a «hacer radio». En América Latina, los argentinos tomaron la delantera. El médico  Enrique Susini y un grupo de entusiastas amigos montaron un transmisor de 5 W en la azotea del teatro Coliseo. Desde allí hicieron las primeras pruebas. El 27 de agosto de 1920, a las nueve de la noche, «los locos de la azotea», como ya les llamaban, transmitieron para todo Buenos Aires una opera de Richard Wagner. Este fue el primer programa de radio dirigido a público abierto que se oyó en el continente […]. La primera emisora con servicio regular fue la KDKA de Pittsburg, instalada en un garaje de la Westinghouse. El 2 de diciembre de 1920 el popular radioaficionado Frank Conrad daba a conocer los votos obtenidos por Warren Harding y James Cox, candidatos a la presidencia de Estados Unidos». (2)

En ese mismo año Luis Casas Romero trascendía en la historia por su aporte a la música cubana y como iniciador de la era de la radio en la mayor de las Antillas.

Nació el 24 de mayo de 1882 en la Calle de los Pobres 95, entre Callejón Montero y Tío Perico, hoy Padre Olallo 462 en la ciudad de Camagüey. Era hijo de Luis Casas Fuga y Adelina Romero García.

Desde los cuatro años de edad sentía un encantamiento por la música. A los nueve inició las primeras clases de solfeo; al año siguiente tocaba la flauta, a los trece ejecutaba obras de concierto y a los catorce integraba una orquesta. Pero, por encima de todo, Luis profesaba un gran amor por su patria y se oponía a los colonialistas españoles, por lo que a los quince años de edad se enroló como mambí en el Ejército Libertador bajo el mando del general Lope Recio.

Regresó de la guerra con una profunda herida en la pierna derecha.

Al morir su padre en 1901, Casas Romero desempeñó diversas profesiones: tipógrafo, cajista de obra y corrector de prueba.

Después fungió como crítico musical. Fundó, organizó y dirigió la Banda Infantil de Camagüey.

De su primer matrimonio tuvo seis hijos que se vincularon con él a la radiodifusión en Cuba. En aquella época combinaba su labor como teniente y subdirector de la Banda del Estado Mayor del Ejército.

En ese contexto se convierte en el iniciador de la era de la programación radial en nuestro país. Siempre se interesó en los fenómenos eléctricos vinculados con la música y, en unión de su hijo Luis Casas Rodríguez (1906-1987), inició la compleja tarea de construir un equipo emisor de señales sonoras.

En 1920 su sueño se hace realidad al instalar la planta de radioaficionado 2LC, en la ciudad de La Habana, y posteriormente trabajó en un proyecto más ambicioso: el 22 de agosto de 1922 realiza las primeras transmisiones, en la banda de los 370 m, aunque oficialmente se inauguró el 16 de abril de 1923.

Cerca de las nueve de la noche la emisora ponía su señal en el aire con una llamada de atención interpretada por el propio Luis Casas Romero, seguida de un efecto que indicaba el tictac de un reloj. A las nueve se escuchaba el tradicional cañonazo de la fortaleza de La Cabaña. A esa hora Luis Casas interpretaba un acorde en la pequeña corneta y transmitía:

–Son las nueve en punto.

Después ofrecía un boletín sobre el estado del tiempo, que devino el primer noticiario radial del país. Es además la primera emisora que pone su señal en el éter desde suelo cubano dando la hora con el cañonazo de las nueve y el parte del Observatorio Nacional de forma regular.

La emisora 2LC, a medida que pasaba el tiempo, fue perfeccionando su programación, y se dirigió no solo a los aficionados radioemisores sino también al naciente público oyente.

El 10 de octubre de 1922 se inauguró oficialmente en la ciudad de La Habana la PWX, propiedad de la Cuban Telephone Company; primera emisora en territorio cubano con estudios, transmisores, equipamiento técnico y personal profesional.

Desde el Palacio Presidencial salió al aire con el himno nacional cubano, interpretado por la orquesta que dirigía el maestro Luis Casas Romero.

Este camagüeyano fue el primer cubano que operó una planta de radio, con una programación estable y sistemática, a partir de agosto de 1922.

Compuso más de cien criollas, 23 zarzuelas y 500 partituras. El mambí es su obra más conocida. Ostentó los grados de capitán del ejército por su condición de director de la Banda del Estado Mayor, además de dirigir su propia orquesta. Por sus méritos relevantes y amor a la tierra que lo vio nacer, el 14 de febrero de 1938 Luis Casas Romero fue declarado Hijo Predilecto de Camagüey. Al morir, el 30 de octubre de 1950, en La Habana, la patria perdió a uno de sus más notables músicos.

La ciudad de Camaguey, cuna del mambí Luis Casas Romero, no se quedó atrás en la era de la radiodifusión en Cuba, porque el 16 de enero de 1924 transmitió, oficialmente, desde el hotel Plaza, la primera radioemisora agramontina: la 7AZ, lo que constituyó todo un acontecimiento cultural y técnico en esa época. Incluso la Ciudad de los Tinajones se inserta entre las primeras ciudades de América en contar con una emisora de radio.

La iniciativa comenzó a gestarse el 4 de diciembre de 1923, cuando Pedro Nogueras obtuvo, de la Secretaría de Comunicaciones de La Habana, la licencia para tal empeño. Estaba autorizado a operar oficialmente una planta de radio. Y el hotel Plaza fue el escenario escogido para la instalación de la técnica. La noticia constituyó, en la ciudad agramontina, un gran acontecimiento cultural, social y técnico. El 14 de enero comenzaron las pruebas finales, y el periódico El Camagüeyano se hacía eco del acontecimiento. Se trataba de la estación transmisora de radio 7AZ. Dos días después, el 16 de enero de 1924, inició oficialmente la transmisión la primera emisora de la provincia de Camagüey.

En otras ciudades del interior del país se conocía de la existencia de este ingenio de las comunicaciones, e incluso antes que en La Habana, pero ninguna se había inaugurado con estudio y personal profesional dedicados a la radio, y además con una programación estable y sistemática.

El 16 de enero de 1924, a las ocho de la noche, se efectuó el acto inaugural de la estación radiotransmisora 7AZ, de 10 W, ceremonia que contó con todo un programa político y cultural que fue escuchado por los oyentes de la demarcación.

En ese contexto Francisco del Rincón, presidente de la Cámara de Comercio, entre otros oradores, pronunció un discurso. Posteriormente se escucharon por los radioyentes las últimas noticias del periódico El Camagüeyano.

Al siguiente día, el 17 de enero, en su página dos, el rotativo daba a conocer el acontecimiento: «Anoche hemos oído perfectamente la estación 7AZ [...]. Como se sabe, está instalada en el Hotel Plaza. El programa de inauguración ha sido muy bien combinado y mereció el aplauso de todos los radiofans que lo oyeron».

Con la inauguración de esta estación local se resolvió un problema económico importante para muchos aficionados al radio: el de poder, con un aparato de poco precio, recibir en su casa conciertos y noticias, tan bien como se puede recibir con un aparato de costo elevado transmisiones de estaciones lejanas.

 La prensa escrita de Camagüey dedicó una columna encargada de anunciar la programación de la emisora, que precisamente había salido al aire de forma estable. La columna promovía los espacios de otras plantas que se captaban en la provincia.

Notas:

 (1) José Ignacio López Vigil: Manual urgente para radialistas apasionados. Editorial Pablo de la Torriente. La Habana, 2000. p., 6 y 7.

(2) Id. p.18.

Sobre la Radio

La radiodifusión en Cuba está íntimamente ligada al nombre de un camagüeyano ilustre: Luis Casas Romero, quién en agosto de 1922 transmite por su planta 2LC la primera señal radiofónica, desde La Habana.

Una de las primeras emisoras cubanas en realizar transmisiones fuera de la capital de la república, fue la 7AZ, con su señal lanzada desde el hotel Plaza, el 16 de enero de 1924, en Camagüey. La 7AZ más tarde se convirtió en la CMJA. Le siguieron La Voz del Tínima, Casa Monteavaro, La Voz de Oro, CMJK (La Voz del Camagüeyano), COJK (onda corta), Radio Triunfo, Radio Legendario, Radio Camagüey y la Doble U.

En la década de los ‘50 se incluían dos emisoras en Morón, dos en Ciego de Avila, una en Jatibonico, una en Florida, una en Nuevitas y ocho en la ciudad cabecera.

En 1957 llegó para quedarse Radio Cadena Agramonte

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