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Serie: Tiro de Gracia
Preámbulo
Por Lázaro David Najarro Pujol
Tras la derrota del
Ejército de la tiranía en el contexto de la ofensiva de verano en la
Sierra Maestra, los grupos guerrilleros que operaban en el norte y el
sur de la provincia de Camagüey avanzaron hacia la región oriental, con
el fin de incorporarse a la invasión.
La batalla del Jigüe se inició el 11 de julio de
1958 y culminó el 22 del propio mes con la rotunda victoria rebelde. Dos
meses después el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz constituyó la
columna número 11 Cándido González Morales. Esta fuerza se nutrió de 62
combatientes procedentes del pelotón de refuerzo de la columna 1 José
Martí y revolucionarios que se fueron incorporando en curso de la
ofensiva en las montañas.
En Santo Domingo, Fidel conversó con los
combatientes, orientó crear un frente en Camagüey y explicó cuál debía
ser la conducta a seguir durante la marcha y en la provincia, qué debía
hacer cada uno de los combatientes si se perdía de la tropa.
Miró a Braudilio Álvarez Zorzano y le preguntó:
—¿Qué tú haces si te pierdes?.
—Venir pa' la Sierra, Comandante.
—¿Y qué haces con el fusil?.
—Traerlo conmigo, Comandante.
—Eso es lo que hay que hacer, regresar a la
Sierra y traer el fusil.
La tropa estaba muy atenta a las orientaciones
de Fidel, quien también realizó una explicación de cómo orientarse en
caso de pérdida; por donde salía el sol, por dónde se ponía y a qué
distancia se observaban las montañas de la Sierra Maestra.
Fidel Castro designó
a Jaime Vega Saturnino como Jefe de la columna, y a Pablo Roberto León
González lo nombraron el segundo al mando. El 8 de septiembre de 1958,
en las Vegas de Jibacoa iniciaron el descenso.
Iban en una fila india, a cinco metros de
separación un combatiente del otro. El compañero que iba en un lugar
tenía que saber la posición donde iba el de adelante y el que venía
atrás y cuáles eran sus nombres.
Si faltaba el
combatiente que estaba alante o atrás rápidamente tenía que avisar.
De distintas partes
del país se fueron sumando, al Ejército Rebelde, cientos de
revolucionarios.
Los grupos de guerrilleros de Camagüey se
reunieron en Corojito de Vialla: el de José Botello Ávila y el de
Roberto Cruz Zamora.
Habían cursado la orden de que ambas
fuerza se incorporan a la columna 11 para participar en la ofensiva.
René Vallina Mendoza formaba parte de los grupos
rebeldes del norte de Camagüey. Se inició en el Movimiento 26 de Julio
en el año 1955 en el batey de Vertientes. Él y su tío Francisco Mendoza
Sosa trabajaron en dicha zona en la recaudación de fondos y
posteriormente organizaron una célula de acción y sabotaje. En una
misión detuvieron a uno de los integrantes de la célula. Lo obligaron a
hablar. Habló y cayeron presos cinco revolucionarios.
Ante la persecución de los agentes del Servicio
de Inteligencia Militar, René Vallina Mendoza marchó a la ciudad de
Cienfuegos y participó en la formación de un grupo de acción y sabotaje
en una zona campesina. Fue protagonista del levantamiento popular del 5
de septiembre de 1957 en Cienfuegos. Continúan alzados hasta la Huelga
del 9 de Abril. Ante el hostigamiento de los esbirros de la dictadura
regresa a Camagüey. El 12 de agosto de 1958 se incorporó al grupo de
José Botello Ávila en la Sierra de Cubitas. Al concluir la ofensiva de
verano, con la derrota del Ejército de la tiranía, las guerrillas
reciben la orden de marcha hacia la Sierra Maestra.
En una arrocera cerca de El Cauto —en unión de
su tío Francisco Mendoza Sosa y su primo Jorge Mendoza Alfonso— René
Vallina se incorpora a la columna 11 Cándido González Morales, cuyo
objetivo fundamental era crear un frente en la provincia de Camagüey.
Este es el preámbulo de una historia que será narrada por uno de sus
principales protagonistas. |