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Vientos del sur

(Fragmentos del libro inédito del mismo nombre)

Relato

 Por Lázaro David Najarro Pujol

Vientos del sur

Mi uniforme está mojado y frío. Amanece, y el amanecer nos proporciona una imagen perfecta de estos parajes marítimos. El cielo y el mar se confunden en el horizonte. Subo al puente de mando por las escalerillas humedecidas. Todos los camarotes están ocupados por la tripulación. El marinero de guardia, un mulato fuerte de hablar pausado, está firme en el puesto de mando. Con las manos tercas y fuertes sujeta el timón.

–¿Qué van a hacer en Cayo Largo? –pregunta.

–Vamos a realizar prácticas de marinería.

–¿Prácticas de marinería? ¿Y qué edad tú tienes, muchacho?

—En diciembre cumplo 15 años.

–¿Tú no eres de aquí de La Habana, ¿verdad?

–No, no, yo soy de Santa Cruz. ¿Oiga, usted conoce a Ezequiel?

–¿Ezequiel?

–El mecánico del taller de Cayo Largo.

––¡Ah, sí! Él está, temporalmente, reparando los motores de unas embarcaciones de la Coloma.

–Él es mi hermano. Nos vamos a conocer por primera vez —le digo con entusiasmo.

–Precisamente, anoche él estaba en el Surgidero.

–Si, me dijeron que esperaba, pero el ómnibus nuestro se retrasó.

–Mira, dile a tu compañero que se aparte de la baranda del barco que puede caer al mar.

Es Miguel Aragón que intenta atravesar de popa a proa por encima de la baranda de estribor como si fuera un malabarista. Miguel escucha al Timonel y desiste. Un instructor le llamó la atención.

No lo vuelvas a intentar. ¿No le basta con el susto de Miguelon?

Permanecemos en silencio unos segundos mientras el barco navega por las tranquilas aguas del golfo.

–Te doy un voto de confianza. Toma el timón y sigue ese mismo rumbo. Guíate por aquellos cayos.

¡Bárbaro! ¡Bárbaro!

¡Mantén el rumbo!

Apunta hacia la brújula el rumbo exacto que yo debo seguir.

En lo que tú estás en el timón, déjame organizan aquellos cabos que están sobre el puente de mando.

Mira hacia el suroeste y me advierte.

Oye, estudiante, te estás desviando mucho. Debes prestar más atención. Unos metros más y encallamos. ¡Cuidado! ¡Cuidado!

Descuide, compañero, es una ola.

Oye, pensé que habías rozado un bajo.

–No la ola me haló a estribor. Oiga, parece que aquí generalmente reina una excelente brisa.

–Excepto en la temporada ciclónica, pero el resto del año el mar está en calma.

La travesía se realiza sin la presencia de grandes oleajes, debido a la existencia de esos bajos fondos y la leve intensidad de las corrientes marinas.

–Óigame compañero ¿Usted lleva muchos años aquí?

–Yo me crié en la mar. Esto representa mi propia vida. Aquí en este barco paso la mayor parte del tiempo.

Para disgusto mío, al poco rato el marinero toma nuevamente el timón y abre el rumbo unos grados más al Este.

–Muchacho, las profundidades del mar alrededor de estas cayerías tienen desde medio metro hasta unos doce o más, aunque al centro del Golfo de Batabanó oscila entre los 6 y 7 metros –me explica.

– Si, en la escuela nos explicaron que las corrientes del Mar Caribe, en los laberintos, han formado canalizos blancos. Y que sus fondos se ven con facilidad desde cualquier embarcación, porque toda el agua de los Canarreos es así: transparente.

– Mira a proa… Una mancha de tiburones. ¿La ves?

–Si, si, se ven. Parece como si juguetearan con la proa del Patao. ¡Mire ya se alejan! ¡Mire, mire como se hunden en el mar!

Algo me llama la atención.

¡Compañero, miré al suroeste!

Esos son delfines, que siguen nuestro rumbo.

¡Oiga, que ligero son!

Juguetean en proa. Semeja toda una representación danzaría, como si nos dieran una amistosa bienvenida. Las aves marinas, de vistosos plumajes, completan el espectáculo. Tocan con el pico las suaves olas en busca de alimentos.

Aves y animales acuáticos danzan con armonía. Es un encanto que nos regalaba la naturaleza en aquel pacifico mar.

–Es un paisaje único –me dice el pescador.

Me enseña un mapa. Está identificada una zona que cautiva por la presencia de arrecifes de cresta, principalmente en las aguas profundas o en el mar abierto.

–La acción de esa barrera coralina, que crece hacia arriba a una altura de dos o tres metros, actúa como una coraza natural que rompe las olas que se desplazan hacia la costa del Surgidero –dice.

– Hay que ver lo grande que es la naturaleza.

– Son esos corales los que hacen tan hermoso el Archipiélago de los Canarreros. En estos mares del sur es frecuente localizar el arrecife de Nirvana. ¡Mira, con tus propios ojos! ¡¿Es lindo, verdad?!

En el curso de la travesía nos hemos encontrado con una inmensa ciénaga cubierta de pintorescos cayos y mangles de diferentes variedades. Aún es temprano. El timonel señala hacia el horizonte un punto oscuro y poco visible por la distancia que nos separa de él.

–¿Puedes ver aquel cayo?

–Por su puesto que sí. ¿Qué lugar es ese? –pregunto.

–Cayo Largo –responde el piloto –. Pues hacia él nos dirigimos. Dentro de dos horas estaremos allá.

En el horizonte observo con insistencia una edificación.

– ¿Qué mira usted, muchacho?...

–Me llama la atención aquella torre  –le contesto.

–Es un tanque elevado para almacenar agua y una especie de Jardín Botánico –repuso el timonel.

A lo lejos está la inmensa torre que emerge entre la vegetación.En la medida que avanzamos, Cayo Largo del Sur se observa con mayor facilidad. A lo lejos está la inmensa torre que emerge entre la vegetación.

Ahora se ve mejor la torre. Parece como si trepara entre la vegetación.

¿Ya estamos cerca, verdad?

Al mediodía atracaremos en el muelle. Por estos canalizos es más difícil navegar.

–Sabes. Me recuerda en algo a Las Doce Leguas, en el sur de Camagüey.

–Claro. Yo estuve por allá hace pocos meses. Es muy linda aquella zona.

Entramos al canalizo. Iniciamos la maniobra de atraque.

–¡Mira! Allí está tu hermano, Ezequiel. Te espera en el mulle.

«Caramba, tiene mucho parecido a mi padre, pero más alto. Realmente no imaginé que en mi primer viaje me encontraría con mi hermano».

–¡¿Pero qué es esto?! –digo anonadado.

El canalizo parece como si se perdiera en el horizonte. Algunas ramas de mangle rojo son arrastradas de sur a norte.

¡¿Pero qué es esto?! –digo anonadado.

–Es verdaderamente un paraíso. ¡Todo es tan hermoso!

–¡Es bellísimo ¿Qué distancia hasta aquí?

–Unas 93 millas náuticas ¿Lo conoces?

–No. ¡Jamás! Ni me lo había imaginado así, tan bello.

–Le recomiendo que recorra todo el islote.

–¡Seguro! Claro que lo recorreré.

La máquina del Cárdena ronroneaba fuertemente. El timonel pone la marcha atrás y la banda de estribor topa en el muelle de madera y troncos de yuraguana. Lanzamos los cabos. Enseguida Ezequiel abre los brazos.

–¡Concho, mi hermano, pensé que no vendría!

–Mano me había hablado de ti. Pero llegamos temprano –le digo.

Miro el reloj y las agujas indican la una de la tarde. 

–Oye, tus hermanos, han ido a la Coloma. ¿Cuándo nos vas a visitar?

–En cuanto tenga un chance. Ahora si puedo ir…Antes, imagínate.

–En cuanto vi tu nombre en la relación me quedé asombrado. Fue por pura casualidad. No lo quería creer.

–¿Mano, no te dijo que yo estaba en La Habana del Este?

–No he visto a Manuel desde hace mucho tiempo. Pero bueno, ¡aquí estoy!

Los profesores me autorizan a quedarme un buen rato con mi hermano. Un hermano que acabo de conocer.

–No dispongo de mucho tiempo. Solamente vine al cayo a recoger unas piezas de motores y a llevarnos aquel barco. Debemos zarpar en minutos rumbo a la Coloma.

–¡Tan pronto!

–Ya teníamos que estar de regreso. Sólo esperaba verte.

Un barco pesquero está con el motor en marcha. La tripulación aguarda por Ezequiel para soltar las amarras. Se despide con lágrimas en los ojos y me abraza otra vez. Aborda el barco que se despega del muelle. Se aleja. Yo quedo muy triste.

–Coño: “Cuando la felicidad llega, dice que se va”.

Regreso al barco a recoger mis equipajes. Sobre la mesa del patrón, en el puente de mando, está abierta la Carta de Navegación. La brújula indica en este preciso momento que Cayo Largo está ubicado a 21 grados y 40 minutos de latitud oeste.

–¡No caben dudas! Este paisaje es el más hermoso de los Canarreos –digo.

Un islote entre tanta belleza que aparece en el extremo meridional de Cuba. En el mapa se ve largo y estrecho.

¡Rápido! A ocupar sus habitaciones. Después pueden visitar el poblado –ordena un profesor.

Onelio, dale, vamos a caminar el cayo. Aprovechemos hoy, que mañana comenzamos nuevamente las clases.

Dame un minuto.

En el suroeste está un diminuto aeropuerto para aviones de poco porte. Todo es fascinante aquí. El sitio está rodeado por vegetación tupida, inmensos pinares y extensas áreas de humedales. Onelio no deja de contemplar el paisaje.

¡David, mira esto! ¡Ven, aquí a la orilla de la playa!

¡Un manantial! Oye, mira que sale cristalina el agua.

–¿ Viste eso, chico? ¿Y esto será coral negro?

Pregúntale a ese pescador. Él debe saber.

Parece que te oyó. Viene para acá. Compañero, compañero…

Hay mucho coral aquí –le pregunto al hombre.

–Así, si. Cómo no. En los fondos de algunas de las playas abunda el coral negro. Esos que ustedes recogieron en la orilla, fueron arrastrados por las corrientes.

Oye, David, es sorprendente todo esto –me dice Onelio emocionado.

–El islote está dotado de grandes barreras coralinas. Los buzos han encontrado barcos hundidos. Dicen que entre los años 1563 y 1784 ocurrieron en la zona alrededor de 200 naufragios –nos dice el pescador.

Desde la cooperativa distinguen nuevos y atractivos paisajes. Cayo Rico posee magníficas riberas.

–Todo esos pequeños islotes están hechos por la naturaleza –dice el pescador.

Son preciosos.

Cayo Iguana, hábitat de esa especie de lagarto inofensivo que da nombre al sitio; Cayo Los Pájaros, dominio escogido por las aves; y Cayo Rosario, con gran cantidad de peces.

–Muchachos. Ven aquellos cayos –indica el pescador.

Si, como no –responde Onelio.

–Son Cayo Cantiles y Cayo Sigua.

¡Tremenda armonía! –digo.

–Yo diría, mágica armonía de flora y fauna.

Se destaca la playa Sirena, considerada como la más hermosa y de aguas tranquilas y transparentes de este paraíso, con una ubicación que la protege de vientos y oleajes.

– Díganles a sus profesores que los lleven a aquella playa para que vean las nidadas de quelonios. En ese lugar los careyes desovan sus huevos en las arenas. Allí pueden hablar con el especialista que atiende la zona.

Mira, David, la profesora Mercedes, nos está haciendo señas.

Gracias, compañero, por la explicación.

–No hay de qué. Aquí estamos para servirles.

–David, el sargento Geño quiere hablar con usted –dice la profesora Mercedes.

–«¿El sargento Geño? Dígame usted». Está bien, profesora, ya voy.

Me encamino, refunfuñando, hacia la cabaña del sargento. «¿Para qué me habrá mandado a buscar?» Pienso mientras me aproximo a la edificación.

Toco la puerta.

–Permiso.

–Pase, pase –me invita el militar.

–Me dijo la profesora Mercedes que usted quería verme, sargento.

– Si. En su expediente académico aparece que usted es un buen tirador. Mire, aquí lo tengo Pero siéntese aquí, más cerca.

Acepto la silla que Geño me ofrece junto a él y a la profesora. Durante varios segundos, el sargento me observa sonriente. Apunta hacia una metralleta.

–Esa es para usted.

¡Oiga, pero yo jamás he tocado un hierro así! Solo tiraba al blanco con escopeta marca U. Eso es una cosa seria. Pero bueno. A mí me gusta.

– A partir de ahora es suya. En estos días vamos a ver si usted tira bien.

Ya le dije que nunca he tirado con un arma de mayor calibre. Pero, podemos probar.

La tarde nos sorprende bajo un enjambre de mosquitos y las indicaciones del militar.

–En lo que esperamos la hora de la comida, por qué no realizamos una competencia a ver quien caza más mosquito –propone Onelio.

Oye, Onelio, parece que tú no tienes nada que hacer –le reprocho.

–Ya empecé. Allá tú.

Está bien, está bien. Espérate.

–Miguel, cuenta tú los ejemplares…porque David me va a hacer trampa –pide Onelio.

Comienza la cacería. Minutos después Miguel comienza a contar para dar el veredicto.

Tú tienes 450 ejemplares, Onelio…Y aquí están los de David. Comprueba tú mismo. Aquí están, 525 mosquito.

Déjame guardarlo en este estuche de madera para que quede como evidencia digo y los tres reímos.

******************

Dejamos de reír cuando comenzamos la preparación militar. Los mosquitos imponen su voluntad.

Dale, Onelio, aprovecha ahora aquí si puedes cazar los mosquitos que te faltan –le digo.

– Si los mosquitos son un problema, peor son estas poblaciones de guisazos.

Los guisazos, aferrados a la arena, se pegan como una maldición a nuestras vestimentas. Así ocurre en las constantes caminatas a Cocodrilo que el sargento programa en los horarios menos deseados. Para mayor pesadilla no falta este sargento con psicosis de guerra, que nos imparte clases militares. Le encantan las noches, las madrugadas y los fines de semana. Siempre ve pasar imaginariamente por nuestras cabezas una escuadra de aviones.

–¡Al suelo! ¡Aviones!

–Sargento, aquí hay muchos guisazos –protestamos.

–¡Qué guisazos, ni guisazos! ¡Aviones!

Pero sargento, así no podemos tirarnos al suelo.

–Les dije que avión ¡carajo!

Oigan, caballeros, hay que obedecer al sargento si no será peor. Al suelo –pido a mis compañeros.

Nos sorprende el amanecer rumbo a Cocodrilo, donde está el hotel Isla del Sur. El hospedaje abrió sus puertas unas semanas antes del triunfo de la Revolución. En 1955 Batista había declarado a la isla de Pinos como «zona libre», lo que facilitó la construcción de hoteles y casinos. Pero el ¡Comandante mandó a parar! como señala la canción de Carlos Puebla: `Se acabó la diversión / llegó el Comandante / y mandó a parar.

Oiga sargento, los mosquitos nos están castigando constantemente –le digo.

–Parece que ustedes quieren que yo los traiga con mayor frecuencia para que se vayan acostumbrando.

Todo parece indicar que el sargento no siente nada. Nunca se queja, ni de los mosquitos, ni de los guisazos.

–¡Arriba! ¡Arriba!, Caminen más rápido. Tenemos que llegar a Cocodrilo antes que salga el sol.

–Sargento, ¿con la caminata ya terminamos los ejercicios? ¿Es así o estoy equivocado? –le pregunto.

–No, chico. Después viene lo mejor.

«Él querrá decir lo peor o se complementará lo peor» digo en voz opaca.

–En Cocodrilo les tengo una tareíta: abrir trincheras a orilla del mar, en una arena tan fina como el talco.

–Oiga Sargento hoy hemos caminado casi los 27 kilómetros que tiene el cayo de oeste a suroeste –le reclamo.

–No se detengan que aún le falta un buen tramo. ¡Caminen más rápido!

Se aleja y aprovecho para pedirle a Onelio.

– Vamos, chico, toma la ametralladora unos minutos. No doy más –le pido.

–¡Qué va! ¿A ti no te parecía un juguete? ¿Ahora sientes su peso, eh? Pues mira cárgala tú solo.

El sargento se mueve constantemente y chequea las escuadras. Al fin ordena detener la marcha. En el Este se observa un resplandor.

–Está previsto seguir más tarde hasta el norte del cayo. Iremos por la parte más ancha, pero primero tenemos que cavar trincheras.

« ¿Qué pretende este hombre? ¡Son seis kilómetros más y después abrir huecos en la playa!» –digo para mi.

Muchos protestamos al recibir la orden de cavar trincheras.

–Onelio, esto es como hacer soga de arena. Dígame usted. No abriré ninguna trinchera. Es perder el tiempo.

–Pues tendrás que enfrentarte al sargento. Ese hombre está loco.

A unos metros de nosotros está el sargento Geño. Se aproxima al grupo. Parece que escuchó la conversación:

–¿Ustedes tienen algo que decir…? ¿Tienen algún problema?

Resuelvo no contradecirlo.

–No, no… No pasa nada.

–Entonces, ¿qué esperan?

Ya cuando ha logrado su propósito, que los mosquitos nos piquen toda la madrugada, que los guisazos se prendan de nuestra ropa y nos pinchen la piel, y que las trincheras se nos desmoronaran varias veces, entonces descubrimos en el sargento lo que nosotros más apreciamos de él: su sencillez, amabilidad, humanismo y sentido del humor.

–Cuando terminemos la preparación militar hablaré con los profesores de ustedes para llevarlos a algunas playas. Son muy bonitas. Vamos a visitar las playas Lindamar, Los Cocos, Luna, Tortugas y Sirena –nos promete.

–¿Y por qué no vamos ahora mismo? –sugiero

–¿Usted quiere hacerse el gracioso? –responde el militar.

–Por nada del mundo, Sargento. Qué va…–digo –. «Déjame no contradecirlo porque me va a dejar construyendo trincheras».

Historia sí tiene este hombre aún joven que bajó de la Sierra Maestra lleno de la gloria y del encanto de la leyenda. Dicen que él no es sargento sino capitán del Ejército Rebelde, pero por su locura con la guerra le gustan los grados de sargento, porque se notan más. Nunca he sabido si era verdad o especulaciones. Muchos compañeros me instan para que le pregunte.

–Qué va, pregúntenle ustedes. Ya me han castigado varias veces y no me agradaría provocar al sargento. Pregúntale tú Onelio.

–Yo no. En definitiva tú siempre estás castigado por tus ocurrencias. ¡Un castigo más no se va a ver mal! Después de aquello, ¿qué te podrá asustar?

–No quiero tener más problemas con el Sargento. ¿Ustedes me quieren embarcar? Oiga, no es bueno salir de un lodo y entrar en otro. ¿Hasta cuándo?

Yo había abierto muchas trincheras cumpliendo indicaciones del sargento por simples travesuras. Y el que cuquea a la avispa coge su picada.

–Pregúntale, David… Ustedes son amigos –me pide Onelio.

–¿Tú estás loco? Y después dicen que son mis amigos. ¡Amigos!

–Ven acá, ¿tú le tienes miedo al Sargento?

–Miedo nunca, respeto que es otra cosa. Además, el sargento, es una persona excelente. Geño merece todo nuestro respeto

–No te molestes… Pero seguro que no se va a poner bravo por la pregunta.

–No me van a convencer. Las trincheras que he construido en la playa de arenas me han llevado a la reflexión. No es lo mismo llamar al diablo que verlo venir. Preguntarle al sargento sobre sus grados militares es mucho pedir, es como si le pidiera al diablo que lo estoy esperando. Tengan presente que tanto va el cántaro a la fuente hasta que se rompe.

La tranquilidad dura poco tiempo. Porque lamentablemente el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra es el hombre.

–Oye, David. Te tengo una propuesta que te va a gustar –me dice Onelio.

– ¿Una propuesta? Debe ser alguna jugarreta de tú parte.

–Pues mira que no. Te invito a una excursión alrededor de Cayo Largo. Vamos a explorar sus 25 kilómetros de playas.

El fanatismo de navegante de Onelio y mi vocación de investigador nos conducirán a una nueva travesía.

El que no se arriesga no cruza el mar  –evoco una vez más al viejo Vicente.

Improvisamos un bote de vela. Nos pertrechamos de un poco de galleta, agua potable, refresco de mantecado y pellejo frito de pollo.

Nos alejamos tanto de tierra firme que perdimos de vista la pequeña y alargada ínsula.

Nos alejamos tanto de tierra firme que perdimos de vista la pequeña y alargada ínsula.

–Onelio, mira hacia el norte. Ahí viene una ventolera. Nos va a azotar

–Oye, cuando tú ves que el sol se oscurece de nubes, es `porque viene grande.

–¡Ya está encima de nosotros! ¡Baja la vela, Onelio! ¡Baja la vela que nos va a virar el bote!

Miro al horizonte y veo el aguacero derramarse. Siento mucho miedo, pero Onelio no se inmuta. Se muestra tranquilo. Al verlo así acudo una vez más a los refranes: Al miedo no ha habido sastre que le haga calzones. En definitiva vamos navegando a deriva.

–Onelio, es mejor echar ancla para no ser arrastrado por las corrientes marinas –propongo.

–Para qué. Tú veras que el temporal dura poco y dejará de llover.

Onelio, mira al Este, luego al oeste y finalmente al sur que es nuestro destino.

“En definitiva viento y ventura, poco dura”. Pienso para mí apelando nuevamente al refrán.

–Ya estamos orientados –dice Onelio con toda la calma del universo.

–Coño, por primera vez estás en lo cierto. Mira, mira. Allá se ve el extremo noroeste de Cayo Largo del Sur.

El aire bate del Este a Oeste, lo que favorece la navegación. Arriba se observa un cielo apenas marcado de nubes blancas. La noche nos sorprende próxima al poblado.

– ¡Por fin entramos al  canalizo! –dice Onelio abriendo los brazos.

–Ahora sí estamos frito. Allá se mueve una lancha rápida y si la vista no me falla…

–¡El sargento Geño! Arrímate al cayuelo para que no nos vea.

– Qué, qué nos no vea, si ya viene con la lancha hacia acá. Sonríe, Onelio, sonríe para que piense que estábamos pescando aquí mismo.

– ¡Qué sonría! La aventura nos puede costar un «consejo de guerra».

–Ustedes, ¡otra vez! ¡Oye, que no escarmientan!

«–A lo hecho, pecho» digo para mí.

–Mañana los quiero temprano en la dirección, pero con los equipajes a mano.

No hizo falta que nos levantaran. Nos presentamos donde estaba el sargento.

 –¿Ya recogieron todas sus pertenencias?

–Nada dejamos. Hasta los cuadernos lo recogimos –respondí.

–Ustedes dos van para Cocodrilo.

Nuestros compañeros nos rodean. Se despiden de Onelio y de mí. Están convencidos que pasarán un tiempo sin nuestra presencia. El sargento está a mi lado.

–Vamos a ver si los disciplinan un poco y los mantienen permanentemente ocupados. Arranca que nos vamos. Dale chofer, arranca.

Viajábamos en un jeep hacia el puesto de guardafronteras de Cocodrilo.

Los oficiales nos hospedan en el hotel Isla del Sur, una edificación de arquitectura colonial de colores tropicales. Los oficiales nos hospedan en el hotel Isla del Sur, una edificación de arquitectura colonial de colores tropicales. Las habitaciones son cómodas, de grandes ventanas mirando hacia el sureste.

– Ustedes son los únicos huéspedes. Como ven, el hotel está solitario pero bien conservado y limpio. Así que manténganlo así. No se pueden quejar. Después de todo tienen suerte –nos dice el sargento.

El Isla del Sur está rodeado de un hermoso jardín, donde crecen varios tipos de rosales, cocoteros y árboles ornamentales.

–¡Aquí si sopla fuerte el viento! –dice Onelio

El fuerte golpe del viento contra las persianas semiabiertas provoca un lindo silbido. Parece como si tocaran una flauta en la habitación.

–¿Ya se acomodaron? Ustedes aquí no están de vacaciones. ¿Se lo imaginan, o no? –nos dice el sargento al vernos tan tranquilo y disfrutando de las bondades del hotel. Onelio lo provoca:

–Sabemos que no estamos de vacaciones.

–Bueno, si ya están acomodados, ahora van a cavar una trinchera a pocos metros de aquí. Miren allí en aquella playa natural. ¿O qué piensan, que se van a pasar todo el tiempo sin hacer nada en esta maravillosa mansión?

–Sargento, nosotros estamos bien claros que cometimos una indisciplina. No se preocupe. Vamos a cumplir –digo para apaciguar al militar, pero sin resultados.

–Hasta que el hueco no los tape a ustedes, no estará completa la obra. Ya saben donde van a trabajar, así que andando.

No esperamos una segunda orden. Nos dirigimos a la playita.

–Onelio, manos a la obra. Aprovechemos la mañana para evitar el sol de la tarde. Recuerda que uno es más sabio por la mañana que por la noche.

–Está bien, vamos.

–Agarra esa yuraguana y apúntala fuerte, mientras yo cavo.

–Así está bien reforzado el interior con los troncos de yuraguano.

El cielo luce claro y el sol comienza a calentar la arena.

–Oye, ya es mediodía y la trinchera está cavada.

–Si, pero si nos aparecemos ahora nos van a decir que cavemos otra trinchera. No vamos a dar la tarea como concluida hasta que el sol se esconda –sugiero.

–Así evitamos nuevas «misiones».

–Hoy no vamos a almorzar. Con la merienda que traemos aguantamos hasta por la tarde.

–David, me parece que ahí viene alguien. ¿Quién será?

–¡¿El sargento Geño?! Nos sale hasta en las pinturas.

–Les felicito. Han hecho un trabajo muy bueno. Ahora lo esperan en el taller de mantenimiento –dice el sargento sonriendo.

–Pero, Sargento, hasta cuándo nos va a castigar –protesta Onelio.

–¿Ustedes piensa que yo soy bobo? Siempre supe que para ustedes cavar la trinchera era un asunto de un abrir y cerrar de ojos. Además, ustedes no están en condiciones de protestar.

Es real que un hombre puede ser más astuto que otro, pero no más astuto que los demás. El sargento tiene la sabiduría de una persona que ha enfrentado muchos obstáculos. Parece que interpretó nuestro exceso de entusiasmo. Sabía que habíamos aprendido rápido a cavar, en la arena, una trinchera sin que se nos desmoronara.

–Siempre supe del empleo por ustedes dos de la técnica de los troncos de yuraguana para fortalecer la trinchera.

–Sargento, pero el objetivo se cumplió. Estamos muy agotados ¿Cómo es posible que ahora nos envíe para el taller? –protesta Onelio

–Oiga soldado, recuerde que en la vida militar las órdenes se cumplen, no se discuten.

–Sargento, nosotros no somos militares, somos estudiantes.

–Ustedes siempre protestando. Ustedes ahora están en preparación militar. Así que considérense soldados. ¿Están claros?

–Clarísimo –responde Onelio con ironía.

–Los espero en el taller. Verán que les va a ir muy bien. Le va a gustar. Yo sé que ustedes cumplieron su objetivo. Pero no me quieran engañar. Se las voy a dejar pasar. Pueden irse. ¡Ah!. Yo les guardé el almuerzo.

El sargento se retira. Por propia voluntad decidimos pasar por el taller.

–David, ¿vas para el hotel? Por lo menos yo necesito recuperarme un poco, estoy molido.

– Hay que reconocer, que el sargento tenía razón. Después de todo el taller de mecánica no está tan mal.

–Oye, tú estás loco. Casi destruyes el parquecito con ese tanque de guerra.

–No me digas nada. No encontraba la palanca para detenerlo.

–Gracias al tanquista que vio todo y se metió dentro. ¿No te asustaste?

–¡Asustarme! ¡Me estaba muriendo de miedo! No sabía cómo detener esa mole de hierro.

En la terraza nos sentamos a contemplar el atardecer y las arenas de Playa Blanca. Desde aquí divisamos el infinito juntándose con el cielo y el sol en su caída en el mar para  desaparecer con la oscuridad de la noche.

–David, David, despierta.

–Es verdad, en lo que observaba las estrellas y el puesto de Cocodrilos me quedé dormido. Oye, estaba soñando que me encontraba en la escuela.

Nace otro amanecer.

–Oye, ¿te enteraste?

–De qué tengo que enterarme –pregunto a Onelio.

–¿Tú sabes por qué la comunidad se llama Cocodrilo?

–Bueno, en los ejercicios el sargento dijo eso, del cocodrilo.

–Pancho, así es como lo han bautizado.

–El sargento nos dijo que Pancho, se atraviesa a tomar los rayos del sol. Con frecuencia, en medio del camino que conduce al poblado, toma posición en un pequeño arroyo.

–¿Dijo si había comido a alguien?

–No, Onelio, No. Dice que es muy manso y no ataca a los humanos.

– Bueno, a mí me dijo un guardia hace un ratico, que había unos cuantos carros detenidos en la carretera porque ese Pancho estaba disfrutando de sus momentos de ocio y nadie se atreve a interrumpir su descanso. Entonces no es tan manso como lo pintan. Cuando él está en la laguna que atraviesa el camino, se detienen los carros y la gente. Ojalá que no se nos atraviese en el camino.

Entre trincheras y grasa de equipos militares transcurre el tiempo. No nos percatamos del «castigo», que nos había aplicado el Sargento. Tampoco nos arriesgamos a comprobar de la nobleza del cocodrilo.

–David, nos ha venido muy bien la estancia en Cocodrilo.

–Recuerda lo que dice el refrán: «A veces lo que sucede conviene» Con los guardafronteras aprendimos mucho y nos quitamos de encima las marchas militares.

–Sí, pero espero que sea la última vez que nos envíen aquí castigados. El sargento me advirtió que una indisciplina más nos regresaría a la escuela. ¿Y sabrás lo que nos pasará? Nos van a votar de la escuela también.

–Eso espero…

–¿Qué esperas? ¿Qué te voten de la escuela?

No. Que sea la última vez que nos envíen aquí castigados.

Cuando nos estábamos acostumbrando a los «rigores» de la disciplina militar nos informan que el sargento quería vernos.

Oigan, muchachos, recojan que van a regresar a la cooperativa pesquera. El jeep que los está esperando –nos avisa un oficial.

Oiga, Sargento, si usted quiere nos quedamos un mes más aquí.

Ustedes dos han sido muy eficientes aquí, pero deben incorporarse a las clases. Miren, tengan esto. Es un documento en el que el mando reconoce su buen comportamiento.

Oiga, sargento, van a decir que falsificamos esos papeles. Nadie va a creer que nos portamos tan bien –digo sonriendo.

Me han informado que no solo se han portado bien, sino que han sido muy útiles. Pero vamos, vamos, que me arrepiento y no los dejo ir.

¡Qué te oigan! –dije.

Nos despedimos de todos los presentes; nos montamos en el vehículo y cerramos la puerta. Cae la tarde y el sol comienza a ocultarse.

–Los invitamos a regresar. Pero no los quiero aquí castigados –dice un oficial sonriendo.

Miro nostálgico hacia el hotel, las cabañas, el parque, las instalaciones...; cuando resuelvo dar un último vistazo a Cocodrilo el jeep se pone en marcha. El poblado queda atrás; se disipa con los últimos rayos de sol. Las luces de las cabañas comienzan a encenderse.

 

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 Estadísticas: Visitas a este sitio mes de diciembre de 2010

Considera Fidel que la epidemia del cólera  puede ser erradicada

Conversó Fidel con  integrantes de la Brigada Médica Cubana en Haití

Envía Fidel saludos a los cooperantes cubanos de la salud

Homenaje de la UNEAC en Camagüey a El Mayor

Departió Raúl  con  la  Prima Ballerina Assoluta Alicia Alonso

Imponen 30 años de privación de libertad a terrorista salvadoreño

Comenzó vista de juicio oral contra el terrorista salvadoreño Francisco Antonio Chávez Abarca

Otorgan a investigador camagüeyano  el Micrófono de Oro de la Cámara de Locutores Profesionales de Guatemala

Guillermo Fariñas: profesión "huelga de hambre"

Carapachibey: marca el extremo meridional de la Isla de la Juventud

Homenaje al escritor camagüeyano Enrique Cirules en la tertulia “El autor y su obra”

Convocan al premio “Luis Suardíaz”

Ratifican presidentes de Cuba y de Timor-Leste excelente estado de las relaciones bilaterales

Concluyó en La Habana recurso de apelación de Pena de Muerte seguida contra el acusado Raúl Ernesto Cruz León

Envió Raúl  un abrazo al valiente pueblo venezolano

El Picasso de América

Alerta Fidel que el cólera en Haití pude devenir amenaza para los demás pueblos de América Latina y otros del Tercer Mundo

Presentado en Camagüey  segundo número de la revista “Perla mojada”

Reconoce Fidel denodada labor de la Misión Médica Cubana en Haití

Cuba por un modelo sostenible como estrategia de desarrollo económico en las cayerías del norte

En el norte de Cuba: un iceberg llamado Jardines del Rey

Isla Sabinal, grandioso y fantástico panorama de sorprendente belleza natural en Camagüey

Pedraplén Cairabién a Cayo Santa María: Una obra maravillosa y sorprendente

Parque Nacional Los Caimanes del Ecosistema Sabana-Camagüey

Península de Guanahacabibes: seductora historia sumergida

Isla de la Juventud: paisaje mágico para la fotografía submarina

Excursión al Laberinto de las Doce Leguas. Los Jardines de la Reina

Los hechizantes paisajes del Golfo de Guacanayabo

Considera Fidel que  el pueblo de Cuba, Partido, y el Gobierno estarán a la altura de su  historia     

Felicita Fidel a las brigadas médicas cubanas Henry Reeve

Consideró Fidel  de insólita reunión  efectuada en el Capitolio de Estados Unidos

Transcurrió en Camagüey Primer Coloquio por la Paz y contra el Terrorismo

Considera Fidel  de oportuno discurso de Evo Morales en encuentro con Ministros de Defensa de los Estados soberanos

Sesionará hoy en la universidad de Camagüey Primer Coloquio por la Paz y contra el terrorismo

Sostuvo Fidel fraternal encuentro con prestigiosos intelectuales de Latinoamérica Y España

AL FILO DE UN NAUFRAGIO

Calificó Fidel de ingloriosa  la declaración de Lisboa

Parque de la Constitución: espacio de memorable de la ciudad de Guáimaro

Meridiano: un referente de la labor analítica y  el espíritu investigativo del periodismo camagüeyano

Devendrá instante oportuno “Noches bohemias con Casuso y sus invitados”

Mensaje de Fidel a los estudiantes

Conceden al cantautor Pablo Milanés la distinción “Espejo de Paciencia”

Aseguró Raúl que la participación masiva es un elemento cardinal para el éxito del Congreso

Cuestiona Fidel credibilidad de Estados Unidos

Califica  Fidel al G-20 como  una “Colosal olla de grillos”

Asistió Raúl en segunda sesión de seminario nacional

Participó Raúl seminario nacional sobre Proyecto de Lineamientos de la Política Económica y Social

Será en abril de 2011 el VI Congreso del Partido

Comenzó acto conmemorativo por el décimo aniversario del Convenio Integral de Cooperación  Venezuela-Cuba

Denuncia Chávez en La Habana que  “El Imperio trata de montar otra operación contra Venezuela”

Concluyó rescate de víctimas de accidente aéreo en Cuba

Aseguró prestigio forense  que Cuba tiene plena capacidad para investigar tragedia aérea

Asistió Raúl a la apertura de la nueva sede del Seminario Interdiocesano San Carlos y San Ambrosio

 

Actuará en el Teatro Terry, de Cienfuegos Ballet Contemporáneo Endedans

 

Contemporary Ballet Endedans will be presented in Cienfuegos

Aboga  Fidel por unas Naciones Unidas verdaderamente democrática y NO un feudo imperial

Asegura Fidel proyecto cubano contra el bloqueo es el más aprobado y nunca cumplido en la historia de las Naciones Unidas

Ganó Dilma, ganó el pueblo brasileño

Inauguran Exposición ¡Aquí! ¿Arte Contemporáneo? En galería de la UNEAC camagüeyana

Califica Fidel como “bárbaros” a funcionarios del imperio implicados en  flagrantes violaciones

Expresa Raúl condolencias por muerte de Néstor Kirchner

Cuba derrota una vez más la prepotencia imperial en la Asamblea General de Naciones Unidas

Reiteraran mañana reclamo por el levantamiento del bloqueo impuesto por Estados Unidos contra Cuba

Confirma investigador camagüeyano vínculos de Huber Matos con la CIA

El fascinante verdor de los Jardines del Rey

Se extiende el bloqueo a todas las esferas del quehacer  social y económico de Camagüey

Alerta Fidel que en una guerra nuclear el daño colateral sería la vida de la humanidad

Transmitirán esta tarde Mensaje de Fidel contra la Guerra Nuclear

Convocan a unir voluntades para poner fin al bloqueo imperial contra Cuba

Bloqueo de EE.UU. afecta aeronáutica civil cubana

Continúan creadores camagüeyanos  fiesta de la cubana

 Afecta la producción azucarera  bloqueo de Estados Unidos contra Cuba

Precisó Fidel Relaciones entre la CIA y el jefe del "Grupo Árabe", Bin Laden

Alude Fidel a contradicciones entre el presidente Barack Obama  y el  alto mando militar de Estados Unidos

Club Argentino de Periodistas Amigos de Cuba

Recordó Fidel que la aplastante derrota del ejército del apartheid dio al traste con ese infame sistema

Denunció Fidel la existencia de un ejercito encubierto en Afganistán

Exponen fotografías de otrora villas  cubanas en la exposición Ciudades Patrimonio Mundial en Iberoamérica

Asegura Fidel que nuestra principal fuerza no está en las armas; está en las ideas

La Historia de la Copa Dewar

Coincide Fidel que en Estados Unidos se ha creado una crisis sistémica de la que no puede escapar

Alerta Fidel  enorme riesgo que corren los habitantes del planeta si  se desata una guerra nuclear

Los misterios del pescador Cachirulo

Insta Raúl al Presidente Obama a que sea consecuente con su compromiso en la lucha antiterrorista

Decreta Cuba al 6 de octubre como "Día de las Víctimas del Terrorismo de Estado"

Terrorismo contra Cuba: Crimen en Cubitas

Afirmó Dilma Rousseff  que enfrentará con mucha garra y energía el segundo turno de las elecciones en Brasil

Podrán poner los brasileños en la silla presidencial por primera vez en su historia a una mujer

Reconoce Fidel autoridad moral de la senadora colombiana Piedad Córdoba

Amplio respaldo del pueblo ecuatoriano a su presidente Rafael Correa

Reflexiones del compañero Fidel: “Si yo fuera venezolano”

Afirma Fidel que encuentro con los integrantes de Crucero por al Paz jamás podrá olvidarse

Elecciones en Venezuela: indicios de irregularidades

Revelan complicidad de Estados Unidos en acciones terroristas contra Cuba

Exigen en Buenos aires libertad inmediata de los cinco antiterroristas cubanos presos en Estados Unidos

El taburete cubano: evocación de las raíces guajiras  de la Perla de las Antillas

Personalidades del mundo reiteran apoyo a Los Cinco

Organizan Foro internacional por libertad de los cinco

Continúa Canadá como el mayor emisor de turistas a Cuba

Convoca Fidel a los universitarios cubanos a continuar la lucha por la paz

Mensaje a los estudiantes universitarios de Cuba  

Festival Mundial de la Juventud apoyará a Cuba y Los Cinco

Realizarán acciones en Estados Unidos por Los Cinco Héroes

¡Nosotros éramos guajiros del campo!

Significa Fidel excepcional momento que vive la historia humana

En el conocimiento y la cultura no sólo hay esfuerzo sino también placer

Afirma Fidel Castro que la humanidad debe preservarse para vivir miles de años

Sostiene Chávez encuentro con Fidel y Raúl

Excursión a la Reserva Ecológica Limones –Tuabaquey

Advertencias de Fidel ganan más respaldo internacional

Exhortó Fidel a evitar la autodestrucción, la desgracia, la infelicidad de la humanidad

Concedió Fidel entrevista a destacados periodistas venezolanos

Convoca Cuba a una Movilización Mundial para evitar la guerra nuclear

Parlamento cubano analizará hoy situación internacional

Una declaración de amor a Cuba y a su  Revolución

Foto del mes: Cueva de María Teresa en Sierra de Cubitas

Cayo Largo: un paraíso mar adentro

Adaptan para la radio en Ecuador libro de periodista camagüeyano

El Bolero en la sede de la UNEAC  en la ciudad de Camagüey

 La Guerra sobre  Irán: engañar al mundo con una mentira sobre otra mentira

Otorgan “Premio Espacio por la Obra de la Vida, 2010”, a creador camagüeyano

El ayuno “Voluntario” de Guillermo Fariñas

La eterna filosofía de la Revolución cubana: preservar la vida del ser humano

Proyecto curatorial replanteará entorno citadino en Camagüey

Colegio Nacional de Locutores de Cuba

Producción radial de los estudiantes de Comunicación Social en la Web

Televisión comunitaria en Santa Cruz del Sur

Obtiene  investigador camagüeyano Premio en el Segundo Encuentro Científico de la Locución

El último jonrón de Miguel Caldés

Publicado libro Periodismo y realización radiofónicos

En Defensa de Cuba

La Mafia, el plagio y la complicidad de Estados Unidos

Enrique Cirules: Mis libros no se pueden plagiar impunemente

La vida secreta de Meyer Lansky en la Habana: Un libro que cautivará a los lectores

Enrique Cirules, sus libros y el general Fulgencio Batista

Pólvora: un pasaje de la lucha revolucionaria en Cuba

La Pluma de Oro para “Cuentos para Laura. Relatos Populares Maris” Por primera vez traducido al castellano

Camagüey: Polo turístico de Santa Lucía. Un entorno natural y paradisíaco

Falleció el Comandante de la Revolución Juan Almeida Bosque

 Playa Bibijagua: un encanto en el Mar Caribe

Allanamiento fallido de Radio Todas Las Voces

Foto del Mes: Monumento a Carlos Manuel de Céspedes

Entrevista con el escritor uruguayo Eduardo Galeano: La presencia norteamericana en bases militares de Colombia

Fidel y Correa dialogan en La Habana

El Club Bilderberg: quienes gobiernan detrás de las sombras

Saluda al Comandante Fidel Castro Ruz CASA CARIBE DE SOLIDARIDAD de la Republica de Colombia

Nuevitas: ciudad de columnas predominantes y hermosos vitrales

Foto del mes Club Cienfuegos

Rodas pide medidas más enérgicas de EEUU contra golpistas

Felicita Raúl al pueblo holguinero en multitudinario acto

CNN: Otto Reich es el mejor

Ultiman detalles en Holguín para el acto del 26 de Julio

Convocatoria al Encuentro Internacional de Solidaridad contra el golpe en Honduras y los pueblos del ALBA

Expone en universidad de Turquía artista de la plástica cubana

La democracia de Roberto Micheletti: una democracia de cáscara vacía

Base militar de EEUU actuó en golpe de Honduras

Santiago de Cuba vivirá el esplendor de variados ritmos caribeños

Plaza de los trabajadores de la ciudad de Camagüey

La Asociación Aipazcomun Suiza exige respeto por la vida del caricaturista Allan Mcdonald

Llamamiento de la Unión de Periodistas de Cuba 

Movilización intelectual contra un fallo vergonzoso

Participa artesana camagüeyana en el XXVIII  Congreso Internacional de la Asociación de Estudios Latinoamericanos

Foto del mes: Plaza Guerrillero Heroico. Nueva Gerona, Isla de la Juventud

Sala Nuevo Mundo: espacio para la reflexión del Séptimo Arte

Proponen periodistas cubanos estrategias en Frente Común en la batalla de ideas

Che, el argentino, ante la mirada crítica de los protagonistas reales

Heredia más allá del destierro

Abogan escritores y artistas camagüeyanos por la preservación y difusión de los genuinos valores culturales y artísticos del pueblo cubano 

La Mitad de los Cristales: una reflexión a cuatro manos

Fotos del mes: Monumento a el Mayor General Ignacio Agramonte en la Plaza de la Revolución que lleva su nombre en Camagüey

Cuba y Rusia hermanados este Primero de Mayo en Camagüey

La Solidaridad venezolana presente en la plaza camagüeyana

Camagüey, este  Día Internacional de los Trabajadores, evocó al Comandante Camilo Cienfuegos 

Camagüey está de fiesta este 1ro de Mayo: Día Internacional de los Trabajadores

Primer concurso internacional “un post sobre el audiovisual cubano”

Internet y el Racismo 

Se distingue en Republica Dominicana prestigiosa artesana y pintora camagüeyana

Cuba: La gran ausente PRESENTE de la Cumbre de las Américas

Continúa en la subsede Camagüey Séptima Edición del Festival Internacional de Cine Pobre “Humberto Solás”

Cienfuegos: una ciudad bella y funcional

Convocan a humoristas de Cuba y el mundo a resolver operación matemática Cinco + uno

Proyecta la UNEAC en Camagüey acciones culturales en la sede de la institución 

Santa Clara santa, entre las nominaciones al Premio Internacional de Novela “Rómulo Gallegos”

 Foto del mes: Plaza Mayor de la villa de Trinidad

Finalizó en Camagüey IV Festival de la Trova ILESA 

Agasajo  en Camagüey por el Día Internacional del Teatro  

Santa Cruz del Sur: Un tesoro natural por descubrir

Necrópolis de la barriada de Reina: verdadero tesoro del arte estatuario en bajo relieve

Isla de la Juventud: paisaje mágico para la fotografía submarina 

Cuba: Un iceberg llamado Jardines del Rey

Día de la prensa cubana: 117 años de soldadesco periodismo cubano

Se caracteriza XVI Taller Nacional de Critica Cinematográfica por variadas ofertas fílmicas y teóricas  

Santísima Trinidad de Cuba: entre los conjuntos arquitectónicos más completos y conservados del continente americano

Sesiona en Camagüey XVI Taller Nacional de Crítica Cinematográfica

Havana Club: el ron más famoso de Cuba

Foto del mes Benny Moré

Valle de los Ingenios de Trinidad: vigía del tiempo

Santa Cruz del Sur: Merecida sede del acto Nacional por el Día del Instructor de Arte

Cuba: La protección de sitios declarados Patrimoniales

San Juan de los Remedios: mitos, naturaleza y tradiciones culturales e historia

Nueva librería-biblioteca en la sede de la UNEAC en Camagüey

Oscar Rodríguez Lasseria y El Silencio de los ruiseñores 

Proclaman área del Centro Histórico Urbano de la Ciudad de Camagüey Patrimonio Cultural de la Humanidad

Santa María, una villa 495 años más joven

Grupo dramático “Nino Moncada” de Camagüey. La magia de transmitir alegría, dolor, decepción o ternura

"Combatientes del Mayor": un reconocimiento a los integrantes del batallón Gloria Combativa de Camagüey

Recuerdan camagüeyanos primera señal de radio en la localidad

Exhibe comunidad universitaria camagüeyana  documental “pasión y tinta”

Camagüebax: cinco años en el ciberespacio

Editor de este sitio Camagüebax con músicos indígenas

En Camaguey: exposición personal "Libertad con Libertad: Cuba-Argentina" de Silvia Barrios

La capitana Rosa la Bayamesa:

Leyenda y símbolo del Ejército Libertador Cubano

Monumento a Rosa Castellanos Castellanos

Realizará la orquesta de charanga Maravilla de Florida Gran Concierto el 14 de diciembre

Ciudad, un poema de la poetisa camagüeyana Mariela Peña Seguí

Muertos que hablan: Una historia real del Camagüey

En soporte digital libro Viaje a la Isla Azul

Galería de fotos Huracán Paloma en Santa Cruz del Sur

Las seductoras Brujas del Camagüey hechizan a lugareños y foráneos

Nueva Facultad de Periodismo y Comunicación Social en la Universidad de Camagüey

La fuente informativa: un factor indispensable en relación a la calidad de la noticia

Rememoran en provincia cubana de Camagüey primera graduación de licenciados en periodismo

Pedro Guerra: El hombre del laberinto de Las Doce Leguas

Pescadores camaroneros de Santa Cruz del Sur: Velar las noches

Noticiero radiofónico: un generador de imágenes e imaginación

Premio Pisto Manchego 2008 para periodista de la TV de Camagüey

La mayor pasión de la cubana Dayana Cardona: estudiar Periodismo

Perpetuidad o Apocalipsis de la radiodifusión

Realiza Escuela de Comunicación Social seminario internacional

Columna 12 “Simón Bolívar”: Ataque a Manatí

Máximo Gómez y su vínculo con Santa Cruz del Sur

En Camagüey: ¡De lo real a lo Maravilloso!, 60 años

Martí en el siglo XIX avizoró a Fidel

En el Día de los enamorados: Poesía de amor

Inaugurada en Camagüey exposición La  casa de los muñecos Carsueños

Aniversario 155 del natalicio de José Martí: Latinoamérica en la hora del recuento, y de la marcha unida

Publican libro Sueños y turbonadas

La espera: encuentro con Che Guevara

En soporte digital el libro Tiro de gracia

Juan Alberto: El pescador de los laberintos

A nuestros maestros, profesores… hoy, todo el cariño

Muchachos de  los Canarreos

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Intentar reivindicar a un criminal es ofender la dignidad humana

Cualquier comentario, por favor escríbame a: lnajarro@enet.cu

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