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Santísima Trinidad de Cuba:
entre los conjuntos arquitectónicos más completos y conservados del
continente americano
Texto y fotos Lázaro David
Najarro Pujol
La
Villa de la Santísima Trinidad de Cuba, con más de cinco siglos de
existencia, es una ciudad de obligada visita por el encanto de sus playas de
ensueño, el impresionante salto de agua, las fascinantes montañas y su
estupenda historia de piratas y corsarios. Goza del honroso privilegio de
estar entre los conjuntos arquitectónicos más completos y conservados del
continente americano, rico en cultura y tradiciones.
Es considerada la
ciudad-museo de la
Perla del Caribe y posee parajes capaces de asombrar al
turista más exigente. Al recorrer sus calles empedradas se aprecia ese
ambiente colonial de antaño, presente en sus edificios de marcada influencia
neoclásica y barroca.
La villa fue fundada en el
siglo XVI y se mantiene casi intacta no obstante el paso del tiempo. El
puerto de Casilda desempeñó un importante papel en el posterior desarrollo
de una de las siete primeras villas fundadas en la Isla por el Adelantado
Diego Velázquez.
Trinidad
que deviene bello tesoro de las más diversas riquezas, extendió sus límites
en el siglo XVI, como consecuencia de su incipiente industria azucarera,
para crecer como un núcleo urbano entre rejas de singulares formas,
llamativas edificaciones y calles empedradas.
Es impresionante el Centro
Histórico de la comarca, declarado por la UNESCO en 1988, Patrimonio
Cultural de la Humanidad, junto a su
Valle de los Ingenios. La majestuosidad
comienza en la denominada Plaza Mayor, jardín de orgullosas palmas, que
completa esa magia de una ciudad detenida en el tiempo. Los trinitarios han
logrado mantener la villa muy bien conservada y han hecho de la preservación
de las obras de arquitectura su razón de ser, tanto las domésticas, como las
públicas y religiosas.
La
mayoría de las amplias, ventiladas y cómodas casonas y palacios de
desmesurado lujo, cuentan con jardines interiores, techos de tejas rojas y,
en algunas de las edificaciones, se pueden apreciar retazos artísticos
propios de Trinidad, como el trabajo con la arcilla, el barro y lencería
para integrarse al arte colonial cubano.
Sobresalen los museos
Romántico, el Arqueológico Guamuhaya, el de Arquitectura, el de la Lucha
Contra Bandidos o el de Ciencias Naturales Alejandro de Humboldt. Se suma a
estas joyas arquitectónicas los edificios de la Plaza de los Artesanos, la
Casa de la Cultura y la antigua Cárcel Real.
Se distinguen en toda la
demarcación las balaustradas de madera, enrejados y decoraciones
artesanales, las paredes asombrosamente decoradas a mano. Sus habitantes
mantienen las tradiciones artesanales de antaño.
Disímiles
restaurantes se localizan en la vieja villa, en los que están presentes la
cocina tradicional cubana para todos los justos:
pescados, mariscos y carne de aves. Es muy distinguido,
acogedor y bello el Jigüe, tanto como La Casa de la Gallega, la Finca María
Dolores, las haciendas Codina y Los Molinos, entre muchas otras
instalaciones, mientras que en La Canchánchara, el visitante puede degustar
de una bebida tradicional de igual nombre que se elabora a base de
aguardiente, miel y limón.
Una estancia en los hoteles
Club Amigo Ancón, Brisas Trinidad del Mar, Las Cuevas, María Dolores, Gran
Hotel Trinidad, Club Amigo Costasur y La Ronda, nos permitirá organizar un
recorrido que nos convida a distinguir una ciudad de notable belleza
arquitectónica y vigía de cinco siglos de cultura, tradiciones e historia.
Fuente:
http://www.hicuba.com/articulos/santisima-trinidad-cuba.htm
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