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Por dinero los mercenarios juegan hasta con la vida de los
cubanos
Agraviar y omitir todo lo que hacen Cuba y la Revolución a favor de sus
ciudadanos es una vieja práctica de los regímenes de Estados Unidos, y de
quienes sirven a sus intereses disfrazados de disidentes
Vea:
Nunca dudamos de
que nos encontrarían
Por
dinero, ostentar guayaberas de hilo lujosas y perfumes muy costosos, además
de recibir en público repetidas palmadas en los hombros de diplomáticos
norteamericanos en La Habana, mercenarios al servicio del régimen de
Washington son capaces de jugar hasta con la propia vida de los cubanos.
Uno de esos asalariados de la
Casa Blanca, que busca protagonismo a toda costa, incluso de las tragedias
que ocasionan los ciclones, no tuvo ni siquiera el más mínimo escrúpulo para
dejar de vociferar y mentir, luego del ataque del devastador huracán Gustav
a la isla caribeña, el pasado fin de semana.
En esta ocasión, el mismo
mercenario, quien actúa como portavoz de la Oficina de Intereses de Estados
Unidos en La Habana y padece de incontinencia verbal claramente
oportunista, dijo a la prensa extranjera que un pequeño grupo de pescadores
cubanos había desaparecido, y prácticamente los dio por muertos en sus
afirmaciones.
Una vez más el conocido
embustero peón de Washington quedó en evidencia, al igual de quienes se
hicieron eco de sus falacias, porque los cinco pescadores de la localidad
de Batabanó, al sur de la capital cubana, están sanos y salvos para suerte
de ellos, sus familiares y todos sus compatriotas.
Sin duda alguna, las
declaraciones a la prensa del citado empleado de la Casa Blanca tenían el
reiterado propósito de denigrar y poner en tela de juicio a Cuba, que sin
embargo nuevamente demostró al mundo estar muy bien preparada para resistir
los embates de huracanes como el Gustav que, a pesar de alcanzar categoría
4, no ocasionó pérdidas de vidas humanas gracias a las rápidas medidas
adoptadas por las autoridades y el pueblo de la mayor de las Antillas.
Agraviar de la Revolución
cubana a cualquier precio y omitir todo lo que hace esa nación caribeña a
favor de sus ciudadanos es una vieja práctica de los regímenes de Estados
Unidos, y de quienes sirven a sus intereses disfrazados de denominados
disidentes.
Por supuesto que ninguno de
esos también llamados opositores son vistos en las labores de evacuación
masiva de la población de la Isla cuando amenaza un ciclón por las calientes
aguas del Caribe, y mucho menos en las labores de recuperación tras el paso
de esos fenómenos naturales.
En cambio, no se pierden ni
una sola fiesta o actividad anticubana convocada en la sede diplomática
norteamericana en La Habana, u otro acontecimiento que puedan aprovechar
para lanzar dardos envenenados contra su país en beneficio de sus amos.
(Fuente:
Danny García-Cubadebate) |