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Pólvora: un pasaje de la lucha
revolucionaria en Cuba
Por Lázaro David Najarro
Pujol
En
el período comprendido entre 1956 y 1958, la lucha clandestina se
intensifica en la ciudad cubana de Camagüey. Ante la férrea persecución por
parte de los esbirros de la tiranía del general Fulgencio Batista, muchos
revolucionarios se ven
obligados a incorporarse a la lucha armada. En diversas ocasiones, sin pruebas, los
sospechosos son detenidos y golpeados por la soldadesca.
Tomás Morera Delgado está
entre los revolucionarios buscados por la fuerza represiva. Su vida corre
peligro. El Movimiento 26 de Julio decide enviarlo hacia la Sierra Maestra.
Tomás llega a la terminal de ómnibus La Cubana en la ciudad de Camagüey con
el propósito de Dirigirse al poblado de Veguitas y luego encaminarse a
Canabacoa y de ahí hacia la Sierra Maestra.
Junto a Tomás viajan
otros combatientes revolucionarios. En Bayamo los soldados detienen el
ómnibus. Está tomada la decisión de que ante cualquier contratiempo de
algunos del grupo, los restantes continuaran el viaje. Tomás se muestra
indeciso y nervioso. Su altitud despierta la sospecha de los guardias. Lo
bajan del ómnibus.
--¿Usted, a dónde se
dirige?
-- Mire, oficial…
-- Oye, cabrón, a mi me
parece que tú te diriges pa’ la Sierra Maestra a unirte a Fidel. Tú cabeza
me duele a pólvora.
--No oficial, usted está
confundido. Yo no voy a ninguna Sierra.
--¿Pa’ dónde tú vas
entonces?
Dice lo primero que se le
ocurre.
-- Voy pa’ la casa de un
tío. Tengo un auto, pero debo tres letras y a las cuatro me quitan el auto.
Voy a buscar dinero.
--¿Dónde vive tú tío?
-- Yo no sé dónde vive mi
tío, pero tengo que encontrar a un tal Roberto Pérez que maneja una
camioneta. Ese hombre me va a llevar a la casa de mí tío.
-- Coño, hubieras
empezado por ahí. Que usted es amigo de Roberto. Claro que sí.
Tomás no entiende el
cambio brusco de aquellos oficiales. Se muestran amables con Tomás, le
ofrecen disculpan y lo montan en otro ómnibus que lo conducirá a Veguitas.
--¡Óigame chofer! A este
hombre me lo dejan en Veguitas. Los gastos corren por nosotros. Después
vienes aquí a saldar la cuenta.
Tomas se pregunta para
sí: «¿Coño, por qué será que los
guardias me dejan marchar, así por así?»
Llega a Veguitas y se
reúne con uno de los revolucionarios. Le narra a Alberto Peláez lo sucedido.
--Mira, Tomás, lo que
pasa es que en esta zona radica un connotado chivato que se llama
precisamente Roberto Pérez, y que casualmente posee una camioneta.
--¡Coño! ¡De la que me
salvé! Sino a esta hora mi cabeza oliera a pólvora.
Tomás llega a la Sierra
Maestra y se encuentra con sus compañeros de lucha, quienes utilizando la
frase del guardia lo comienzan a apodar Pólvora.
Usted le pregunta a Fidel
quién es Tomas Morera y le responderá que no sabe de quién se trata. Pero si
le pregunta por Pólvora, inmediatamente me identificará.
Tomás Morera Delgado
integra la Columna número 1 del Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz y
posteriormente lo asignan a la número 13 que invade que se dirigirá a la
provincia de Camagüey, tras conocerse del revés de la columna 11 Cándido
González en la zona de Pino Tres, en las cercanías del central Macareño, en
Santa Cruz del Sur.
El 1 de enero de 1959
triunfa la Revolución, pero palucha no había terminado. En la zona central
del país comienzan a organizarse bandas contrarrevolucionarias, entrenadas y
equipadas por el gobierno estadounidense con el objetivo de aniquilar la
revolución triunfante.
Nuevamente Tomás Morera
Delgado da un paso al frente y se incorpora al batallón de Camagüey que
participa en la limpia de bandidos en el Escambray.
«Yo
pensaba que nadie se podía alzar contra la Revolución. Pero bueno me dicen
que hay muchos bandidos en el Escambray, que están matando campesinos».
Pólvora asume la
dirección de una compañía de milicianos. Uno de los combatientes le informa
a Tomás.
--Pólvora he visto
movimiento de bandidos en la zona.
--No perdamos ni un
minuto. Avísales a los demás que vamos hacia allá. Tenemos que neutralizar a
esa gente.
Los bandidos penetran en
una cueva poco visible por la intensa vegetación. La cueva atraviesa una
montaña y termina en un río conocido por El Chorrito. El grupo de milicianos
siguen el cause del río aguantándose de las piedras. Resbalan, pero se
sujetan a las ramas de los árboles. Debajo de la pendiente, las palmas se
observan pequeñas. Pronto están a pocos metros de los alzados que se
protegen, confiados, dentro de la cueva.
--Ustedes, quédense aquí.
Voy a bajar solo –ordena Tomas casi en un susurro.
Tomás está acurrucado en
la misma entrada de la cueva. A unos metros de el 5 hombres conversan
animadamente. Le hacen honor a un caldero de malangas.
«El
factor sorpresa es mi gran ventaja».
Dice para sí. Su bazuca y la pistola están listas por si se ve precisado a
defenderse.
--¡Alto coño!
Dispara al aire. Los
cinco hombres sorprendidos se echan a correr asustados.
Tomás se lanza hacia el
interior.
--Les dije que se
detengan con las manos alzadas. Les voy a contar hasta diez. Si no se
entregan les voy a volar la cueva.
Los cinco hombres se
recuperan de la sorpresa, pero ni siquiera se imaginan que aquel miliciano
esté solo dentro de la cueva. Repite la orden. Sin un ápice de miedo. Le
embarga la esperanza en el triunfo y en la razón. Reflexiona:
«Un hombre con su razón vale mucho,
porque sabe que defiende un derecho justo. Aquellos hombres están
desorientados, confusos».
--Les dije que se
entreguen.
No acatan la orden. Tomas
dispara la bazuca que estremece el interior de la cueva. Los hombres
levantan las manos, sin disparar ni un solo proyectil.
Los alzados se entregan
sin hacer resistencia. Forman parte de la banda de un connotado bandido
conocido por Cajilla. Su jefe los había dejado abandonados. Si aquellos
hombres se resisten Pólvora no hace el cuento. Sin pensarlo dos veces les
quita las armas y los registra.
--¡Vega acá¡ ¿Ustedes de
dónde son?
--Todos somos de La
Habana.
--¿A qué organización
pertenecen?
--¿Nosotros?
--Si, a ustedes. Hay
alguien más en esta cueva?
--No, nadie más.
Pertenecemos al Movimiento 26 de Julio.
--¿Al Movimiento 26 de
Julio? ¿Cómo es eso? ¿Por qué se alzaron?
--¡Ah! Porque estamos
luchando contra el comunismo.
--¿Y qué es el comunismo?
-- Nosotros no sabemos lo
que es el comunismo, pero lo que si sabemos es que el jefe dice que los
comunistas son malos…
Pólvora piensa para si:
«A estos muchachos los han confundido.
Los han manipulado. No son ningunos asesinos. Si hubieran sido asesinos yo
estuviera muerto».
--Mira muchachos, ustedes
lo que son unos comemierda. Ustedes se han dejado engañar.
Unos días después
capturan al Jefe. Capturan a Cajillas. Las Milicias Revolucionarias alcanzan
el triunfo y limpian el Escambray. Los bandidos, entrenados y equipados por
el gobierno de Estados Unidos son aniquilados por el pueblo cubano.
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