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Asociación de limitados físicos
motores (ACLIFIM)
Juan Alberto: El pescador de los laberintos
Por Lázaro David Najarro Pujol
Les
voy a contar la historia de un hombre consagrado a la mar y a la pesca; un
hombre convertido en un gran marino en el archipiélago Jardines de la Reina.
La
historia de un pescador santacruceño, olvidado de las penas de las
limitaciones físicas motoras que le provocaron una enfermedad, cinco meses
después de su nacimiento.
Es
la historia de Juan Alberto Ínsula Pérez, un hombre que ama la mar y a su
barco, como ama a su pueblo. Es de la gente que como usted y como yo sonríe
a la vida.
Es
de los hombres que aprecian los colores: el verde-azul con lienzos de plata
del mar y el cielo. Se siente feliz de poder estar entre los marinos de
primera fila en Camagüey y vencer las corrientes y las olas.
Les
cuento la historia de un pescador que navega con la luz de espléndido rostro
que atrae a los peces; de un hombre de mar que descubre en la primera noche
de luna llena de junio, a la noche en que vienen los peces en grandes
cardúmenes, como regalo de la mar y de los vientos.
Les
cuento la historia de un marino de sangre, amigo de las fiestas y de su
oficio. Es la historia de Juan Alberto Ínsula Pérez, un pescador de la
flota escamera de Santa Cruz del Sur, que imagina las palmas en las arenas
y a las rosas en la orilla del mar.
Su
barco continúa cabalgando entre las olas, en las aguas verde-azules del
Caribe, en busca de los cardúmenes de peces. Las velas hendidas y el mástil
trunco desafían el mar en las Doce Leguas, en tiempos de calma y de
tormentas.
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