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Entrevista con el escritor uruguayo Eduardo Galeano
“La
presencia norteamericana en bases militares de Colombia no solo ofende la
dignidad de América Latina sino también la inteligencia”
Fernando
Arellano Ortiz
Cronicon.net
En la quiteña Avenida
Amazonas, a pocos pasos del hotel donde se aloja, encontramos como cualquier
transeúnte en la noche del domingo 9 de agosto a Eduardo Galeano, quien ha
llegado a la capital ecuatoriana para asistir como invitado especial al acto
de posesión del presidente Rafael Correa, ceremonia que se cumplió el pasado
10 de agosto. Lo paramos y nos identificamos para solicitarle una
entrevista, a la cual accede con gusto.
“Ahora no puede ser, pero veámonos mañana después de la ceremonia de
posesión de Correa”, nos dice el autor de Las venas abiertas de América
Latina y de Espejos.
Como siempre, Galeano responde a las preguntas con ironía y no poco humor,
por eso es que sus reflexiones se salen de lo común. Como latinoamericanista
consumado, el escritor uruguayo en diálogo con CRONICON.NET hace un peculiar
análisis de la realidad sociopolítica de nuestro hemisferio.
Tiempo abierto de esperanza
- ¿Después de 200 años de la emancipación de América Latina, se puede
hablar de una reconfiguración del sujeto político en esta región, habida
cuenta los avances políticos que se traducen en gobiernos progresistas y de
izquierda en varios países latinoamericanos?
- Sí, hay un tiempo abierto de esperanza, una suerte de renacimiento que es
digno de celebración en países que no han terminado de ser independientes,
apenas si han empezado un poquito. La independencia es una tarea pendiente
para casi toda América Latina.
- ¿Con toda la irrupción social que se viene dando a lo largo del
hemisferio se puede señalar que hay una acentuación de la identidad cultural
de América Latina?
- Sí, yo creo que sí y eso pasa por cierto por las reformas
constitucionales. A mí me ofendió la inteligencia, aparte de otras cosas que
sentí, el horror de este golpe de Estado en Honduras que invocó como causa
el pecado cometido por un Presidente que quiso consultar al pueblo sobre la
posibilidad de reformar la Constitución, porque lo que quería Zelaya era
consultar sobre la consulta, ni siquiera una era reforma directa. Suponiendo
que fuera una reforma a la Constitución bienvenida sea, porque las
constituciones no son eternas y para que los países puedan realizarse
plenamente tienen que reformarlas. Yo me pregunto: ¿qué sería de los Estados
Unidos si sus habitantes siguieran obedeciendo a su primera Constitución? La
primera Constitución de Estados Unidos establecía que un negro equivalía a
las tres quintas partes de una persona. Obama no podría ser Presidente
porque ningún país puede tener de mandatario a las tres quintas partes de
una persona.
- Usted reivindica la figura del presidente Barack Obama por su condición
racial, ¿pero el hecho de mantener o ampliar la presencia norteamericana
mediante bases militares en América Latina, como está ocurriendo ahora en
Colombia con la instalación de siete plataformas de control y espionaje, no
desdice de las verdaderas intenciones de este mandatario del partido
demócrata, y simplemente sigue al pie de la letra los planes expansionistas
y de amenaza de una potencia hegemónica como Estados Unidos?
- Lo que pasa es que Obama hasta ahora no ha definido muy bien que es lo que
quiere hacer ni en relación con América Latina, las relaciones nuestras,
tradicionalmente dudosas, ni en otros temas tampoco. En algunos espacios hay
una voluntad de cambio expresa por ejemplo en lo que tiene que ver con el
sistema de salud que es escandaloso en Estados Unidos, te rompes una pierna
y pagás hasta el fin de tus días la deuda por ese accidente. Pero en otros
espacios no, él continúa hablando de ‘nuestro liderazgo’, ‘nuestro estilo de
vida’ en un lenguaje demasiado parecido al de los anteriores. A mí me parece
muy positivo que un país tan racista como ese y con episodios de un racismo
colosal, descomunal, escandaloso, ocurridos hace quince minutos en términos
históricos tenga un presidente seminegro. En 1942, o sea medio siglo, nada,
el Pentágono prohibió las transfusiones de sangre negra y ahí el director de
la Cruz Roja renunció o fue renunciado porque se negó aceptar la orden
diciendo que toda sangre era roja y que era un disparate hablar de sangre
negra, y él era negro, era un gran científico, el que hizo posible la
aplicación del plasma a escala universal, Charles Drew. Entonces un país que
hiciera un disparate como prohibir la sangre negra tenga a Obama de
presidente es un gran avance. Pero por otro lado, hasta ahora yo no veo un
cambio sustancial, ahí está por ejemplo el modo como su gobierno enfrentó la
crisis financiera, pobrecito yo no quisiera estar en sus zapatos, pero la
verdad es que terminaron recompensando a los especuladores, los piratas de
Wall Strett que son muchísimo más peligrosos que los de Somalia porque éstos
asaltan nada más que los barquitos en la costa, en cambio los de la Bolsa de
Nueva York asaltan al mundo. Ellos fueron finalmente recompensados; yo
quería iniciar una campaña al principio conmovido por la crisis de los
banqueros con el lema: “adopte un banquero”, pero la abandoné porque vi que
el Estado se hizo cargo de la tarea. (Risas). Y lo mismo con América Latina,
como que no tiene muy claro qué hacer. Han estado más de un siglo los
Estados Unidos consagrados a la fabricación de dictaduras militares en
América Latina, entonces a la hora de defender una democracia como en el
caso de Honduras, ante un clarísimo golpe de Estado, vacilan, tienen
respuesta ambiguas, no saben qué hacer, porque no tienen práctica, les falta
experiencia, llevan más de un siglo trabajando en el sentido contrario,
entonces comprendo que la tarea no es fácil. En el caso de las bases
militares en Colombia no solo ofende la dignidad colectiva de América Latina
sino también la inteligencia de cualquiera, porque que se diga que su
función va ser combatir las drogas, ¡por favor, hasta cuando! Casi toda la
heroína que se consume en el mundo proviene de Afganistán, casi toda, datos
oficiales de Naciones Unidas que cualquiera puede ver en Internet. Y
Afganistán es un país ocupado por Estados Unidos y como se sabe los países
ocupantes tiene la responsabilidad de lo que ocurre en los países ocupados,
por lo tanto, tienen algo que ver con este narcotráfico en escala universal
y son dignos herederos de la reina Victoria que era narcotraficante.
No se puede ser tan hipócrita
- La reina británica que introdujo por todos los medios en el siglo XIX
el opio a China a través de comerciantes de Inglaterra y Estados Unidos…
- Sí, la celebérrima reina Victoria de Inglaterra impuso el opio en China a
lo largo de dos guerras de treinta años, matando una cantidad inmensa de
chinos, porque el imperio chino se negaba a aceptar esa sustancia dentro de
sus fronteras que estaba prohibida. Y el opio es el papá de la heroína y de
la morfina, justamente. Entonces a los chinos les costó todo, porque China
era una gran potencia que podía haber competido con Inglaterra en los
comienzos de la revolución industrial, era el taller del mundo, y la guerra
del opio los arrasó, los convirtió en una piltrafa, de ahí entraron los
japoneses como perico por su casa, en quince minutos. Victoria era una reina
narcotraficante y los Estados Unidos que tanto usan la droga como coartada
para justificar sus invasiones militares, porque de eso se trata, son dignos
herederos de esa fea tradición. A mí me parece que es hora que nos
despertemos un poquito, que no se puede ser tan hipócrita. Si van a ser
hipócritas que lo sean con más cuidado. En América Latina tenemos buenos
profesores de hipocresía, si quieren podemos en un convenio de ayuda
tecnológica mutua prestarles algunos hipócritas propios.
- Hace nueve años exactamente, usted le dijo en una entrevista en Bogotá
concedida a este reportero la siguiente frase: “Dios guarde a Colombia del
Plan Colombia”. ¿Cuál es ahora su reflexión respecto de este país andino que
enfrenta un gobierno autoritario entregado a los intereses de los Estados
Unidos, con una alarmante situación de violación de derechos humanos y con
un conflicto interno que lo sigue desangrando?
- Además con problemas gravísimos que se han ido agudizando con el paso del
tiempo. Yo no sé, te digo, no soy quien para darle consejos a Colombia ni a
los colombianos, además siempre estuve contra esa mala costumbre de algunos
que se sienten en condiciones de decir qué es lo que cada país tiene que
hacer. Yo nunca cometí ese imperdonable pecado y no lo voy a cometer ahora
con Colombia, solo puede decir que ojalá los colombianos encuentren su
camino, ojalá lo encuentren, nadie se lo pueden imponer desde afuera, ni por
la izquierda, ni por la derecha, ni por el centro, ni por nada, serán los
colombianos quienes lo encontrarán. Y yo lo que puedo es decir que doy
testimonio. Si hay un tribunal mundial que alguna vez va a juzgar a Colombia
por lo que de Colombia se dice: país violento, narcotraficante, condenado a
violencia perpetua, yo voy a dar testimonio de que no, de que ese es un país
cariñoso, alegre y que merece mejor destino.
Reivindicando memoria de Raúl Sendic
- Hace muchos años, siquiera unas cuatro décadas, había un personaje en
Montevideo que se reunía con un joven dibujante llamado Eduardo Hughes
Galeano con el propósito de darle ideas para la elaboración de sus
caricaturas, llamado Raúl Sendic, el inspirador del Frente Amplio del
Uruguay…
- Y jefe guerrillero de los Tupamaros, aunque en aquella época todavía no lo
era. Es verdad, cuando yo era un niño, casi de catorce años, y empecé a
dibujar caricaturas, él se sentaba a mirar y me daba ideas, era un hombre
bastante mayor que yo, con cierta experiencia, y todavía no era lo que
después fue: el fundador, organizador y jefe de los Tupamaros. Recuerdo que
le dijo a don Emilio Frugoni que por entonces era el jefe del Partido
Socialista y director del semanario donde yo publicaba unas caricaturas
tempranas, señalándome: “Este va a ser o presidente o gran delincuente”. Fue
una buena profecía y terminé siendo gran delincuente… (Risas).
- ¿El hecho de que hoy el Frente Amplio esté gobernando el Uruguay y que
un ex guerrillero como Pepe Mujica tenga posibilidades de ganar las
elecciones presidenciales constituye una reivindicación a la memoria de
Sendic?
- Sí, y de todos los que participaron en una lucha muy larga para romper el
monopolio de dos, el bipolio ejercido por el Partido Colorado y el Partido
Nacional durante casi toda la vida independiente del país. El Frente Amplio
irrumpe hace muy poquito en el escenario político nacional y me parece muy
positivo que esté gobernando ahora, aparte de que yo no coincido con todo lo
que se hace y además creo que no se hace todo lo que se debería hacer. Pero
eso no tiene nada que ver porque al fin y al cabo la victoria del Frente
Amplio fue también una victoria de la diversidad política que yo creo que es
la base de la democracia. En el Frente coexisten muchos partidos y
movimientos diferentes, unidos por supuesto en una causa común pero con sus
diversidades y diferencias, y yo las reivindico, para mí eso es fundamental.
- ¿Qué representa para usted como uruguayo el hecho de que un dirigente
emblemático de la izquierda como Pepe Mujica, ex guerrillero tupamaro, tenga
amplias posibilidades de llegar a la Presidencia de la República de su país?
- Con algún chance, no va a ser es fácil, vamos a ver qué pasa, pero creo
que es un proceso de recuperación, la gente se reconoce justamente en el
Pepe Mujica porque es radicalmente diferente de los políticos nuestros
tradicionales, en su lenguaje, hasta en su aspecto y todo, por más que él ha
tratado de vestirse de fino caballero no le sale bien, y expresa muy bien
una necesidad y una voluntad popular de cambio. Creo que sería bueno que él
llegara a la Presidencia, vamos a ver si ocurre o no, de todos modos el
drama del Uruguay como el del Ecuador, por cierto, país en el que estamos
conversando este momento, es la hemorragia de su población joven. O sea, la
nuestra es una patria peregrina; en su discurso de posesión el presidente
Rafael Correa habló de los exiliados de la pobreza y la verdad es que hay
una enorme cantidad de uruguayos mucho más de lo que se dice, porque no son
oficiales las cifras, pero no menos de 700 mil, 800 mil uruguayos en una
población pequeñísima porque nosotros en el Uruguay somos 3 millones y
medio, esa es una cantidad inmensa de gente afuera, todos o casi todos
jóvenes, entonces han quedado los viejos o la gente que ya ha cumplido esa
etapa de la vida en la que uno quiere que todo cambie para resignarse a que
no cambie nada o que cambie muy poquito.
Baldositas de colores para armar mosaicos
- ¿Tras sus reputados libros Las venas abiertas de América Latina
publicado en 1970, y Espejos, editado en 2008, que relatan historias de la
infamia, el primero sobre nuestro continente y el otro de buena parte del
mundo, hay espacio para seguir creyendo en la utopía?
- Espejos lo que hace es recuperar la historia universal en todas sus
dimensiones, en sus horrores pero también en sus fiestas, es muy diferente a
Las venas abiertas de América Latina, que fue el comienzo de un camino. Las
venas abiertas es un ensayo casi de economía política, escrito en un
lenguaje no muy tradicional en el género, por eso perdió el concurso de Casa
de las Américas, porque el jurado no lo considero serio. Era una época en
que la izquierda solo creía que lo serio era lo aburrido, y como el libro no
era aburrido, no era serio, pero es un libro muy concentrado en la historia
política económica y en las barbaridades que esa historia implicó para
nosotros, como nos deformó y nos estranguló. En cambio, Espejos, intenta
asomarse al mundo entero recogiendo todo, las noches y los días, las luces y
las sombras, son todas historias muy cortitas, y hay una diferencia también
de estilo, Las venas abiertas tiene una estructura tradicional, y a partir
de ahí yo intenté encontrar un lenguaje mío, propio, que es el del relato
corto, baldositas de colores para armar los grandes mosaicos, un estilo como
el de los muralistas, y cada relato es una pequeña baldosita que incorpora
un color, y uno de los últimos relatos de Espejos evoca un recuerdo de
infancia mío que es verdadero y es que cuando yo era chiquito creía que todo
lo que se perdía en la tierra iba a parar en la luna, estaba convencido de
eso y me sorprendió cuando llegaron los astronautas a la luna porque no
encontraron ni promesas traicionadas, ni ilusiones perdidas, ni esperanzas
rotas, y entonces yo me pregunté: ¿si no están en la luna, dónde están? ¿No
será que están aquí en la tierra, esperándonos? |