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El testimonio radiofónico
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Si en Cuba el testimonio constituye un género periodístico nuevo, en
la radio aparece en la década de los 80, aunque como en la letra
impresa, en nuestro medio tiene también sus antecedentes.
Fue precisamente en esa época, en el contexto de un Festival
Nacional, cuando se convierte en un género periodístico de la radio
cubana.
Actualmente no se cuenta con una bibliografía que indique la técnica
para realizar un testimonio radiofónico, sólo una simple denominación
que nos ofrece el Codificador de Forma:
El testimonio es un programa en el que se narran hechos reales con la
intervención de alguno de sus protagonistas.
El Diccionario de La Lengua Española afirma que “el testimonio es
atestación, aseveración o prueba de una cosa”.
El testimonio se puede emplear tanto para reflejar las incidencias de
un hecho épico del pasado, como de historias actuales y, al igual que en
la literatura, nos permite retratar a personajes humanos reales. Esta
comprobado que el mismo partió precisamente del periodismo. Se
entremezclan en él varios géneros con un nivel de elaboración que hoy
conocemos como literario, pero en la época de su surgimiento se recibió
como un gran reportaje periodístico. Por eso actualmente puede
utilizarse para abordar un tema actual: contar una hazaña productiva, un
accidente ferroviario, un incendio, una marcha combatiente... Considero
por eso que el testimonio o el discurso testimonial radiofónico está muy
estrechamente vinculado al periodismo literario, al incursionarse, con
un enfoque novedoso y artístico, en una historia. Su estructura responde
al montaje de cualquier obra dramatizada.
En el folleto Técnicas Narrativas (de un colectivo de autores) se
enfatiza que el testimonio nace como un género híbrido, “un género que
trae dentro el mestizaje, palabra que por otra parte nos viene como
anillo al dedo.”
(...) En este carácter híbrido, mestizo transculturado, para usar
terminología contemporánea, está el germen, precisamente, de lo que iba
a convertirse en la transfiguración o mutación del género.
Habría que remitirse a los años 50. Fue éste el momento en que el
discurso periodístico y el discurso etnográfico —que son, digamos, las
dos formas puras del testimonio, de lo que tradicionalmente llamamos
testimonio— empiezan a tener un alto nivel, una clara conciencia de que
no se trata simplemente de recoger una determinada información, sino
también de potenciarla de modo que llegue a un público amplio, de manera
que en cierta forma se dignifica al testimoniante y al mismo tiempo se
le da un ámbito mucho mayor de recepción...
Al igual que en la literatura, el testimonio radiofónico —reitero—
recurre a géneros cercanos como la crónica y puede estar estructurado
mediante capítulos independientes o consecutivos.
Es imprescindible que los protagonistas hayan tomado parte
directamente en los hechos narrados. Un testimonio radial es más creíble
que el literario impreso ya que se nutre de las narraciones en la voz de
los propios protagonistas.
Victor Casaus, en sus reflexiones: Defensa del testimonio, valoraba:
(...)Había que empezar por una definición concreta del género, lo
cual es muy difícil o resulta un terreno movedizo y ambiguo. Al mismo
tiempo habría que precisar exactamente en qué consisten las llamadas
mutaciones o transfiguraciones que empezaron a operarse desde que el
género surgió, o desde que surgió la forma testimonial de narrar
determinados hechos(...)”
A partir de todos estos puntos de vista, y de la perspectiva de que
el testimonio se nutre de un testigo que vivió los acontecimientos
descriptos, llegamos a las siguientes definiciones:
El testimonio —en la radio— es un programa en el que se narran hechos
reales con la intervención de alguno de sus protagonistas. El
protagonista es el que lleva el hilo de la narración, aunque se requiere
asimismo de mucha espontaneidad y nivel de dramaturgia en el suceso que
se aborda, para mantener la curva de interés y la progresión dramática.
El Diccionario de la Lengua Española afirma que el testimonio es
“atestación, aseveración o prueba de una cosa”.
De acuerdo con las investigaciones que hemos realizado, en la radio
se emplean fundamentalmente tres variantes de testimonio.
En el primero, sólo el protagonista de la historia interviene en la
narración. En este caso el periodista se apoya en la retrospectiva, en
los recursos sonoros, la música y los efectos. Responde a una técnica
del testimonio literario. En la radio la dramaturgia en el montaje es
decisiva.
También entre otras de las alternativas se incluye, el testimonio en
el que se combinan el protagonista y el conductor, pero siempre la
acción principal la desarrolla quien nos cuenta la historia.
Esta variante de testimonio tampoco rechaza el lirismo, a la vez que
llama a la reflexión del radioyente y se adentra en lo más profundo del
sentimiento humano. Es imprescindible el elemento noticioso, pero no
debe faltar tampoco la crónica y el análisis.
Con ese objetivo decidimos profundizar sobre un tema histórico, de
marcada actualidad, al coincidir con el aniversario 30 de la caída en
combate del Che y sus compañeros. Aunque no fue el propósito inicial, el
testimonio que ofreceremos llegó a convertirse en un suceso de gran
intensidad cuando unos días después de terminado se encontraron los
restos del Guerrillero Heroico.
Pocas veces se enfoca el testimonio desde el punto de vista de las
reflexiones de alguien que fue un enemigo. Desde esa posición se inicia
la narración.
Nos apoyamos en un locutor—conductor que va llevando al radioyente a
cada uno de los momentos de la narración para crear la acción dramática,
pero como aseguramos al principio, el protagonista es quien tiene el
papel principal en el hilo de la historia.
El protagonista constituye una verdadera historia viviente. Se trata
de un hombre que quizás, al principio, las circunstancias económicas lo
condujeron a defender a un bando al que ni siquiera él mismo pertenecía.
Es la reflexión que ofrece un excasquito al que el Che le respeta la
vida, tras un combate con soldados del Ejército de Batista. Valora cómo
el Guerrillero Heroico, por sus cualidades humanas, lo trata con respeto
y consideración y la actitud asumida posteriormente por un oficial
boliviano que disparo sobre el cuerpo de un hombre con las cualidades de
Ernesto Guevara.
Este trabajo es la propuesta de cómo penetrar en un tema de tanta
repercusión social y que obliga al radioyente a hacer juicios propios.
La utilización de los recursos del medio radial, fundamentalmente la
sonoridad, le añade riqueza a este testimonio que hemos titulado Una
esperanza entre las balas.
En el caso de figuras históricas como el Che y Camilo no es
aconsejable el empleo de la música dedicada a estos héroes porque
resulta demasiado conocida y puede atentar. Debe buscarse dentro de la
música instrumental cubana la que se ajuste a la relevancia y
trascendencia de estas figuras.
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