Página del Periodista y Escritor Lázaro David Najarro Pujols

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El comentario radiofónico (Actualizado)

 

 «El comentario aprueba o condena, aplaude o censura.»

Mario Kaplún.

 

Si existe un medio de difusión que admite enriquecer con mayor efectividad cualquiera de los géneros periodísticos, ese medio es la radio como vehículo que facilita la imaginación del receptor.

Por esas ventajas, por esas cualidades que tiene la radio, el comentario no puede ser la simple explicación o glosa, no puede ser solo el punto de vista del periodista, el comentario radial debe ser mucho más, teniendo en cuenta que es una efectiva herramienta de la opinión pública.

En el Codificador de Forma se define así: «Crítica valorativa con elementos expositivos y narrativos, interpretación y conclusiones sobre un tema de actualidad».

Mientras la noticia u otros géneros periodísticos dan a conocer hechos de forma expositiva, descriptiva y narrativa, el comentario, transmite ideas de forma argumentada. Por tal motivo debe ejercerse una responsabilidad social al emitirlo. Es objetivo del comentarista, informar y crear opinión a la vez[1].

«Entonces no deben emitir juicios que emancipen o inciten a sus radioescuchas a generar un comportamiento concreto. Es el periodista quien interpreta los acontecimientos, expresando su punto de vista, teniendo múltiples visiones del hecho a pesar de ser algo subjetivo.»

En el comentario, el periodista desarrolla una idea, la analiza, interpreta y valora. El comunicador enjuicia los acontecimientos pero desde una perspectiva personal y no institucional, su autor debe conocer el tema en profundidad. En la lectura del comentario se utilizan diferentes tonos: «serios, irónicos, cómicos... pero siempre con la personalidad de quien lo firma»:[2]

« […] Es el análisis de un experto, de un especialista, de una autoridad en la cuestión. No es la interpretación de la emisora, sino la de una persona con nombres y apellidos (no admite de hecho el anonimato). El autor es el responsable de lo que dice.

«La función del comentarista es dar su visión, contextualizar los hechos, prever sus consecuencias y en suma, interpretarlos. Los redactores cumplen con su función de seleccionar, valorar y elaborar la noticia. El comentarista añade a esta función informativa una capacidad analítica global.«El comentarista debe tener dominio de la expresión oral (para radio y televisión) y capacidad comunicativa.»

El comentario debe estar sujeto a un hecho de actualidad, a un breve desarrollo y a una conclusión precisa y clara: informa y crea opinión a la vez y tiene argumentos «para no generar desinformación y ambigüedad»[3].

 «[…] El comentario radiofónico, nace a partir de la necesidad del oyente quien desea sentirse más que informado, necesita un partidario de su idea, alguien que lo pueda actualizar, mediante una opinión certera. La necesidad de interesarle, de hacerle pensar cosas que no había pensado, de anticiparse a lo que ocurrirá mañana y el mismo lector acaso un día piense también, rompe con el statu quo.»

En resumen el comentario es una crítica valorativa con elementos expositivos y narrativos, interpretación y conclusiones sobre un hecho de actualidad. Informa y crea opinión a la vez; transmite ideas, analiza e interpreta. Por tal motivo debe ejercerse una responsabilidad social al enjuiciar los acontecimientos pero desde una perspectiva personal y no institucional. A decir de Mario Kaplún el comentario aprueba o condena, aplaude o censura.

Estructura del comentario

José Ignacio López Vigil[4] propone tres momentos del comentario:

 

«= Primer momento: CONTAR UN HECHO

« […] La lógica de un editorial es siempre inductiva: de lo local a lo global, del caso particular a la situación estructural. No presente premisas generales para ilustrarlas después con ejemplos. Haga exactamente lo contrario: abra con el ejemplo, con la anécdota, con la noticia que acaba de ocurrir. Comience por el arbolito. Luego alejaremos la cámara para ver todo el bosque.

«Este primer momento del editorial busca despertar emociones en el oyente, hablar a su imaginación, hacerle sentir como propio un pedazo de vida ajena. Para ello, el lenguaje narrativo es el más adecuado, el que nos permite captar más rápidamente la atención del radioescucha y tocar su sensibilidad. Del corazón a la razón, ése es el camino que emprendemos.

«= Segundo momento: ANALIZAR EL HECHO

«Ahora vamos a buscar las raíces del arbolito. ¿Qué profundidad tiene el hecho contado, por qué ocurrió así? Analizar es escarbar, revelar los hilos secretos, desatar los nudos, señalar las causas y los efectos, deslindar responsabilidades. Los hechos tienen relaciones entre sí, se explican unos por otros.

« […] Amplitud y profundidad. Elementos cuantitativos y cualitativos. Datos y argumentos, he aquí los componentes básicos de todo buen análisis.

«Necesitamos datos, numeritos, cifras exactas. De nada sirven esos comentarios que remiten a generalidades y consideraciones piadosas.

« […] Tampoco hay que ahogar al oyente en un mar de estadísticas. «Con uno o dos datos bien explicados, bien comparados, será suficiente para fundamentar nuestra idea. Por cierto, estos datos no caerán del cielo, no nos soplará un ángel en la oreja. Hay que buscarlos. Hay que consultar libros y archivos, navegar en Internet. «Un comentarista que no investiga es como un águila ciega.

« […] Necesitamos argumentos, es decir, razones e intuiciones que acompañen la reflexión del oyente y hagan sensata nuestra postura. Muchos editorialistas se ahorran este esfuerzo. Pasan directamente del planteamiento del problema a su posible solución. «Tal cortocircuito quita toda seriedad al comentario, lo vuelve demagógico. Una posición sin argumentos resulta imposición y sólo interesa a los fanáticos.

«Un buen analista tiene que conocer y tomar muy en cuenta los argumentos contrarios a los suyos.

« […] = Tercer momento: RESOLVER EL HECHO

« Si ya vimos qué pasa, si ya entendimos por qué pasa, imaginemos ahora cómo solucionar la situación planteada. Es tiempo de propuestas.

« […] Otras veces, el tema abordado no permite una solución concreta o a corto plazo. Tal vez editorializamos sobre el coche bomba que dejó tres muertos y treinta heridos. ¿Qué propondremos, que agarren pronto a los terroristas? En realidad, el comentario tiene muchas puertas de salida. Si hay una solución viable, realista, hay que decirla. Si no es tan evidente, hay que invitar a pensarla. O denunciar una situación injusta. O llamar a la movilización ciudadana. O exigir responsabilidades. O felicitar una obra bien terminada, ya que no todo comentario tiene que volcarse sobre las carencias, también debemos destacar los logros.

«Con cualquiera de estos verbos —proponer o protestar, anunciar o denunciar— la emisora se está metiendo al fuego, está tomando posición explícita frente a lo bueno, lo malo y lo feo de esta sociedad. Y de eso se trata.

Relatar, analizar y resolver: tres momentos del comentario, tres pivotes de aquel antiguo método apostólico que consistía en ver la realidad, juzgarla y actuar sobre ella. Antiguo y siempre válido, porque esta estructura, tan eficaz como sencilla, se corresponde con nuestras facultades: memoria (para no olvidar lo que pasa), entendimiento (para interpretarlo correctamente) y voluntad (para no quedarse filosofando sobre el mundo, como le decía Marx a Feuerbach, sino intentar cambiarlo).»

El comentario permite además un mejor tratamiento con otros puntos de vista, siempre que estén en correspondencia con el asunto en cuestión y apoyen las reflexiones del periodista. Para que ello sea posible, para no caer en otro género, tendrá que existir un equilibrio entre el texto y las otras reflexiones alrededor del tema. Pueden ser las consideraciones de una determinada persona referente al tema.

Un comentario puede contener matices y poesía. Coincidimos con José Ignacio López Vigil[5] que tanto en un comentario como en un editorial se puede utilizar un escenario sonoro. En lugar de restar credibilidad le suma emoción. «¿Qué tal si ambientamos el editorial —o un fragmento del mismo— con un fondo musical apropiado? Nadie lo prohíbe. […] También podemos incorporar un pequeño diálogo, un par de frases expresivas (sea en boca del mismo comentarista o grabado en otras voces e insertado durante el comentario).

« […] En todos estos experimentos, propios de las mejores creatividades, el esquema inductivo se mantiene: de una situación concreta —real o ficticia— nos remontamos al análisis más global y luego inferimos una conclusión.

« […] El mejor libreto puede irse al agua si lo lee un aguado. Para evitar esto, algunos colegas recomiendan que sea el propio autor o autora del comentario quien lo saque al aire. Puede ser. Pero hay quien tiene gracia para escribir y la pierde cuando se sienta tras un micrófono. La fuerza de la pluma y la del galillo no necesariamente coinciden.

«En todo caso, lo indispensable es que el locutor conozca bien el texto, que lo tenga bien marcado, que entienda y comparta las ideas del comentario. Luego, que lo lea con energía. Con tanta, que no parezca leído.»

A partir de esa posibilidad que nos brinda el medio radial, de aplicarse nuestra propuesta y siguiendo las recomendaciones planteadas, de seguro estaremos en presencia del comentario, de una narración crítica y valorativa con elementos expositivos, interpretación y conclusiones.

Los comentarios sobre literatura, unas veces por el tiempo del espacio u otras razones, se convierten en análisis del redactor sobre el libro y su autor. No ofrecen al receptor una visión más profunda del contenido de la obra. Nuestra propuesta es algo más abarcadora: la dramatización de distintas escenas y algunos de sus diálogos y textos. El comentario «Una novela, un autor», podría representar una muestra de la propuesta.

Referencias

[3] El comentario radiofónico: http://expresioncritica.blogspot.com/2007/09/el-comentario-radiofonico.htm

[4] José Ignacio López Vigil: Manual urgente para radialistas apasionados, Editorial Pablo de la Torriente, La Habana, 2000, p.136-137.

[5] José Ignacio López Vigil: Manual urgente para radialistas apasionados, Editorial Pablo de la Torriente, La Habana, 2000, p.139-140.

 

OCTUBRE 27 de 1997

NAJARRO                       COMENTARIO                                 

TARDE

 

SONIDO:                       MÚSICA ADECUADA QUE PASA A FONDO (CUBANA DÉ-CADA DE LOS CINCUENTA).

LOCUTOR.                    La novela cubana, a partir de MIL 959, toma más fuerza al surgir un movimiento literario que encuentra espacios en las editoriales del país. La última mujer y el próximo combate, del escritor cubano Manuel Cofiño López (MIL 936-MIL 987) es un buen ejemplo a comentar. Tiene el mérito de reflejar el realismo mágico y el erotismo como tema nuevo en la novelística cubana de esos tiempos. Nos muestra, además, la fusión épica y el amor en un pueblo enfrascado en la construcción del socialismo (TR).

SONIDO:                       RECREAR MÚSICA Y BAJA A FON DO.

LOCUTOR:                    El lector conoce de Cofiño libros como Tiempo de cambio, premio cuento del Concurso 26 de Julio MIL 969; Las viejitas de las sombrillas, premio La Edad del Oro MIL 972; Un día el sol es juez, cuento MIL 976 y Un pedazo de mar y una ventana, cuento MIL 979, entre otros.

SONIDO:                       SUBE MÚSICA BREVEMENTE Y PASA A FONDO.

LOCUTOR:                    La última mujer y el próximo combate, premio Casa de MIL 971, es una de las obras más importantes del autor. En ella los diálogos NO son rebuscados, aparecen espontáneos, sin abandonar la belleza literaria y poética que abarca cada página de la novela.

SONIDO:                       MÚSICA TENSA QUE PASA A FONDO (BORRA SONIDO ANTERIOR).

PIPE:                            ¿Desnuda y arrodillada? ¡Ella así! ¿La viste? ¿Ustedes estarían desesperados? ¡Un banquete!

TUTE:                           No. ¿Sabes? Nos pasó una cosa rara. Por lo menos a mí me pasó, y me parece que nos pasó a todos.

PIPE:                            ¿Qué? Dime. No te quedes así callado.

TUTE:                           Es que no sé cómo explicártelo, pero ella estaba allí desnuda arrodillada y no la veíamos desnuda. Tenía algo que nos daba lástima.

SONIDO:                       MÚSICA QUE HACE CROSS Y PASA A FONDO.

LOCUTOR:                    La sencillez del lenguaje, el manejo del diálogo, la propia narración y toda su estructura, siempre mantienen un enigma para el lector.

SONIDO:                       CORTA. ENTRA TENSA A FONDO.

PIPE:                            ¿Y cómo acabó la cosa? ¿Clemente qué hizo después?

TUTE:                           Parece que le dio lástima. Y se volvió y se quedó un instante mirándola, pero después se fue. Nos miró y no dijo nada. Salió corriendo por el camino, entre el polvo. Al fin llegó una vecina con una sabana, y entonces, entre ella y el teniente y dos más, se le acercaron, y a la fuerza la envolvieron, la metieron en la sábana. Cuando la forma de su cuerpo mojado se marcó en la tela, fue entonces cuando volvimos a verla desnuda.

SONIDO:                       ENTRA MÚSICA A FONDO QUE HACE CROSS CON ANTERIOR.

LOCUTOR:                    En la narración, Cofiño nos ofrece lo extraordinario de nuestra naturaleza, describe con elegancia el paisaje, al nuevo pueblo que se levanta con la revolución y a los hombres que participan en la obra creadora.

SONIDO:                       ENTRA MÚSICA DESCRIPTIVA A FONDO.

ACTOR-NARRA:            El vivero de Las Deseadas está hundido entre montañas pizarrosas; unas lomas desnudas, calvas, salpicadas de pajón (pta.). Desde muy temprano el sol se hace sentir, la tierra se agrieta, el viento se caldea y endurece enturbiando con el polvo rojizo que cae sobre el campamento.

SONIDO:                       SUBE PARA TRANSICIÓN.

LOCUTOR:                    En La última mujer y el próximo combate, la sicología de los personajes está bien definida. El autor nunca los califica como los buenos y los malos, ellos mismos por sí solos se van ubicando en el lugar que les corresponde, en el sector social que representan.

SONIDO:                       VUELVE MÚSICA TENSA.

ACTOR-NARRA:            El semblante de Claudia se contorsiona en una mueca de penoso asombro. Se asusta al ver en los ojos de Siaco esas llamitas que ella bien sabe lo que presagian.

CLAUDIA:                     Siaco, ¿estás metido en algo? ¿En qué andas Siaco?

SIACO:                         ¡Cállate! ¡Cállate!

NARRADOR:                 La agarra por los hombros y la sacude.

SIACO:                         ¡Cállate!

EFECTO:                      PEGAR A MUJER.

CLAUDIA:                     (GRITOS DE DOLOR).

EFECTO:                      CUERPO DE MUJER QUE CAE AL SUELO.

SONIDO:                       ENTRA MÚSICA QUE PASA A FONDO.

LOCUTOR:                    Bruno, el personaje central de la novela, fue un combatiente del Ejército Rebelde, al que la revolución le ha dado la responsabilidad de dirigir el plan forestal de Monte Grande.

LOCUTOR:                    Conocedor de la zona, tiene que enfrentarse a todos los problemas. No es un hombre excepcional, sino el revolucionario no exento de cometer errores. Manuel Cofiño López lo describe así.

SONIDO:                       VUELVE MÚSICA DESCRIPTIVA A FONDO.

ACTOR-NARRA:            El rostro de Bruno se ilumina con el resplandor vacilante del fósforo. Una cara lánguida, una vena latiendo en la frente, una piel suave y lampiña, unos ojos castaños, soñolientos, turbados en el resplandor.

SONIDO:                       CORTAS. VUELVE ANTERIOR.

LOCUTOR:                    También Cofiño, en la novela, muestra admiración y respeto hacia la mujer; no la ignora, al contrario, el personaje femenino en la novela cobra gran importancia. Mercedes, del vivero de Las Deseadas, es el símbolo de la mujer trabajadora cubana.

SONIDO:                       VUELVE MÚSICA DESCRIPTIVA A FONDO.

ACTOR-NARRA:            Vestida así, con ropa de trabajo, parece casi un muchacho si no fuera por los pequeños senos que se insinúan debajo de la camisa y la leve curva de las caderas. La amarillenta luz del farol enciende sus ojos verdes.

SONIDO:                       CROSS A MÚSICA DEL LOCUTOR.

LOCUTOR:                    El autor logra describir con gran facilidad, elegancia y un buen manejo del lenguaje a la Nati, el personaje central de la novela, y con ello facilita que el lector haga sus propias conclusiones.

SONIDO:                       ENTRA MÚSICA SENSUAL A FONDO.

ACTOR-NARRA:            La Nati, no sé qué tiene esa mujer. Rara que es. Cuando llueve, camina sin apurarse bajo la lluvia. Esa mujer tiene algo raro porque uno no puede verla caminar, moverse así como lo hace, sin creer que todos los hombres la siguen arrastrándose, tratando de besarle las pantorrillas.

SONIDO:                       CORTAS. PASA A MÚSICA DEL LOCUTOR A FONDO.

LOCUTOR:                    La obra de Manuel Cofiño López continúa teniendo vigencia después de haber obtenido el premio Casa de las Américas. En La última mujer y el próximo combate, el autor vio la necesidad de expresar aquel mundo que se le presentaba: mundo a la vez mágico, maravilloso y fuerte, propio de los lugares distantes y socialmente atrasados, dejados por la seudorrepública y donde se lucha, a partir de Mil 959, por la construcción de una nueva forma de vida.

SONIDO:                       MÚSICA QUE RECREA.

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